Pero el riesgo de un crecimiento excesivo no apareció de repente: el propio INYM lo había advertido oficialmente en 2021 y dictó la Resolución 170 para intentar contenerlo. Los resultados muestran que aquella política no consiguió su objetivo.
La crisis yerbatera actual suele explicarse a partir de una fecha: diciembre de 2023.
La desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei, la pérdida de las facultades del INYM para establecer precios de referencia y, posteriormente, la eliminación de las restricciones a realizar nuevas plantaciones aparecen frecuentemente señaladas como los orígenes de los problemas actuales.
Pero existe una dificultad cronológica con esa explicación.
Cuando Milei asumió, la enorme expansión de la superficie yerbatera ya había ocurrido.
Los números tienen memoria

En 2020 Misiones y Corrientes tenían conjuntamente 174.819 hectáreas plantadas.
Un año después ya eran 191.391.
En 2022 llegaron a 209.276.
Y en 2023 alcanzaron 222.167 hectáreas.
Es decir que solamente entre 2020 y 2023 se incorporaron 47.348 hectáreas.

Cuando comenzó el actual gobierno nacional, aproximadamente el 84% de toda la expansión que registramos entre 2020 y 2025 ya se había producido.
Las plantas estaban en la tierra. Lo único que faltaba era que crecieran.
Y se sabía que iban a crecer
Lo más revelador aparece cuando volvemos a leer la Resolución 170/2021 del propio Instituto Nacional de la Yerba Mate.
Aquella norma fue dictada precisamente para regular las nuevas plantaciones. Sus fundamentos reconocían expresamente el peligro de que un crecimiento excesivo de la superficie pudiera alterar el equilibrio productivo, económico y social de la actividad.
No era una hipótesis desconocida.
Era el problema que la propia regulación decía querer evitar.
El INYM tenía además información concreta. Entre 2015 y 2021 los viveros habían entregado más de 64,5 millones de plantines, que el propio Instituto estimaba equivalentes a unas 25.000 hectáreas nuevas.
Y sabía otra cosa elemental: esos yerbales tardarían varios años en comenzar a producir plenamente.
Por eso resulta difícil sostener hoy que la expansión productiva tomó por sorpresa al sector.
La Resolución 170 y una paradoja
La Resolución estableció límites a las nuevas plantaciones buscando ordenar el crecimiento y evitar una excesiva concentración.
Cada productor registrado podía implantar hasta cinco nuevas hectáreas por año, bajo las condiciones establecidas por la norma.
Pero los propios fundamentos contenían una paradoja notable.
El INYM calculaba entonces que existían 9.983 productores. Si cada uno utilizaba el máximo permitido, podían incorporarse aproximadamente 50.000 hectáreas nuevas en un año.
El mecanismo pensado para limitar la expansión contenía, por lo tanto, la posibilidad matemática de habilitar una superficie gigantesca.
¿Qué ocurrió en la realidad? La superficie continuó creciendo.
Una política debe evaluarse por sus resultados
No necesitamos afirmar que la Resolución 170 provocó nuevas plantaciones.
Los datos disponibles no permiten demostrar semejante causalidad.
Podemos afirmar algo mucho más sencillo e incómodo para quienes se embanderaron con esa medida: la Resolución fue creada para ordenar la expansión y no logró impedirla.
Entre 2020 y 2025 se incorporaron 56.533 hectáreas.
Más de 51.000 fueron implantadas en Misiones.
Y los mayores incrementos ocurrieron precisamente durante aquellos primeros años.
Por eso resulta legítimo preguntarse qué evaluación se hizo de aquella política mientras la superficie continuaba aumentando.
¿Qué nuevos mercados iban a absorber esa producción?
¿Qué proyecciones de consumo interno existían?
¿Qué política exportadora acompañaba semejante crecimiento?
¿Y qué medidas se adoptaron cuando los datos comenzaron a mostrar que las nuevas plantaciones seguían avanzando?
Después llegó la desregulación
El gobierno de Javier Milei modificó profundamente el funcionamiento institucional del mercado yerbatero.
Puede discutirse —y debe discutirse— qué consecuencias tuvo la eliminación de las facultades del INYM para intervenir en la determinación de precios.
También puede discutirse la posterior eliminación de las restricciones sobre nuevas plantaciones.
Pero una cosa es discutir cómo funciona hoy el mercado y otra muy distinta explicar cómo se construyó la oferta productiva que hoy existe.
Un yerbal que actualmente está entrando en producción no fue plantado después de la desregulación. Fue plantado años antes.
Buscar responsabilidades exige mirar toda la secuencia
Resulta políticamente sencillo atribuir la crisis actual exclusivamente a las decisiones tomadas desde diciembre de 2023. Pero los números obligan a ampliar el período de análisis.
La enorme expansión de superficie ocurrió antes.
El riesgo había sido identificado antes. La autoridad sectorial intentó regularlo antes.
Y aquella política, cualquiera haya sido su intención, no consiguió evitar el crecimiento que pretendía ordenar.
Mientras tanto, el mercado interno continuó consumiendo volúmenes relativamente similares.
Las exportaciones crecieron —una excelente noticia—, pero la capacidad productiva aumentó mucho más rápidamente.
Hoy estamos viendo las consecuencias económicas de decisiones tomadas varios años atrás. La Voz Disruptiva ya lo había anticipado con la nota “Cuando la abundancia se vuelve un problema” de junio del 2025.
La pregunta que falta responder
La discusión yerbatera no debería limitarse entonces a quién fija o deja de fijar un precio.
Hay una pregunta previa, que los políticos y dirigentes no se animan a responder:
¿qué política productiva permitió que Misiones incorporara más de 51.000 hectáreas de yerba mate desde 2020 sin que existiera una expansión equivalente de los mercados capaces de absorberlas?
Y hay otra pregunta que tampoco parece encontrar responsables:
¿Cómo pudo ocurrir semejante expansión sin que se evaluaran sus consecuencias?
La crisis actual puede haberse agravado o exteriorizado bajo las nuevas reglas económicas.
Pero la capacidad productiva que hoy presiona sobre el mercado no nació con la desregulación.
Fue plantada antes.
Y lo más inquietante es que el riesgo también había sido advertido antes.
Esta crisis no llegó sin aviso.
Fuentes: Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), estadísticas oficiales de superficie implantada 2020–2025. Resolución INYM N.º 170/2021.
Elaboración y análisis: La Voz Disruptiva.
