Una semana política marcada desde el 1° de Mayo

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La apertura de sesiones en Misiones dejó anuncios económicos concretos, señales políticas llamativas y una fuerte discusión sobre impuestos, consumo y crisis productiva. A una semana del discurso de Hugo Passalacqua, gran parte de la agenda política provincial todavía gira alrededor de aquellas definiciones, entre alivios fiscales, internas silenciosas y un oficialismo que parece intentar adaptarse a un nuevo clima de época.

La semana política en Misiones estuvo marcada casi por completo por la agenda instalada desde la apertura de sesiones ordinarias encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua.

No fue esta una apertura más. Con el tono moderado habitual del mandatario, aparecieron esta vez anuncios con impacto económico concreto y también señales políticas que dejaron abiertas múltiples lecturas.

El dato más fuerte fue, sin dudas, la suspensión por un año del cobro anticipado de Ingresos Brutos en los puestos de control fiscal sobre rutas, el sistema popularmente conocido como “aduana paralela”. Una estructura cuestionada desde hace años por comerciantes, empresarios y sectores opositores, pero que el propio oficialismo defendió históricamente como una herramienta clave de recaudación y control fiscal.

El anuncio establece que, desde el 1 de julio, unas 16.500 PyMEs —el 95% del padrón— dejarán de pagar anticipos en los accesos a la provincia. Los controles seguirán existiendo, aunque limitados a tareas de verificación documental. En cambio, las grandes empresas continuarán tributando mediante un esquema digital y simplificado.

El giro más disruptivo de los últimos años

El impacto político fue inmediato porque la eliminación —aunque parcial y temporal— de la llamada “aduana paralela” venía siendo una bandera sostenida especialmente por La Libertad Avanza en Misiones.

Durante años, sectores privados denunciaron que este sistema generaba saldos técnicos a favor imposibles de recuperar, encarecía costos y convertía a Misiones en una especie de “provincia-isla” dentro del propio país.

Incluso varias empresas judicializaron el esquema y hubo fallos adversos para la provincia. Entre ellos aparece mencionado el caso de la empresa yerbatera Las Marías, que cuestionó judicialmente los cobros acumulados.

Lo llamativo es que el propio oficialismo terminó haciendo suyo un reclamo que durante años desestimó o relativizó.

La explicación oficial sostiene que la medida busca aliviar costos en medio de la caída del consumo y la retracción económica. Pero políticamente el movimiento parece tener otra lectura: evitar que la oposición monopolice el discurso anti-impuestos y anti-burocracia en la provincia.

En otras palabras, la Renovación pareció entender que ciertos reclamos sociales ya no podían seguir siendo ignorados.

Una provincia que denuncia abandono… pero depende de la Nación

Otro de los ejes repetidos en los discursos y análisis posteriores fue la idea de que Misiones debe sostener sola obras, salud, energía y programas productivos porque “la Nación se retiró” o “retacea fondos”.

Ese argumento apareció prácticamente en todos los anuncios oficiales. Sin embargo, también deja algunas contradicciones difíciles de ignorar.

Por ejemplo, la provincia anunció la continuidad de obras financiadas por organismos internacionales, como la línea eléctrica de 132 kV San Isidro–Alem–Oberá, financiada por CAF con unos 40 millones de dólares.

Pero hay un detalle técnico y político que suele quedar afuera del discurso: ningún organismo internacional otorga este tipo de créditos sin aval soberano nacional.

Es decir, mientras el discurso político insiste en remarcar el “abandono” del Gobierno nacional, buena parte de las obras estratégicas igualmente dependen de garantías, aprobaciones o respaldos del propio Estado nacional.

La relación parece bastante más compleja que la simple confrontación discursiva.

El consumo, los créditos y una estrategia defensiva

Passalacqua también anunció nuevos programas “Ahora”, créditos subsidiados y líneas de financiamiento productivo.

Entre ellos aparecen:
• “Ahora Verdulería”
• “Ahora Chacra”
• “Ahora Sepelios”
• “Ahora Viajes Educativos”

además de créditos bonificados para cadenas productivas yerbateras y tealeras.

En esencia, el modelo económico provincial parece seguir apostando a sostener actividad y consumo mediante subsidios, reintegros y asistencia financiera.

Es una lógica defensiva, orientada más a amortiguar la crisis que a modificar estructuralmente los problemas de competitividad.

Porque incluso mientras se alivian parcialmente algunos impuestos, siguen intactos otros costos que desde hace años afectan a Misiones:
• presión tributaria acumulada,
• costos logísticos,
• energía,
• burocracia,
• retenciones bancarias,
• y sobrecostos regulatorios.

La yerba mate y el relato del “culpable externo”

Otro capítulo central del discurso fue la crisis yerbatera. Allí el gobernador volvió a responsabilizar directamente a la desregulación impulsada por el Gobierno nacional y a la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

La argumentación oficial sostiene que sin precio laudado o consensuado —como lo establecía el INYM antes de la quita de facultades— el productor queda desprotegido frente a la industria.

Sin embargo, detrás de ese diagnóstico también quedan preguntas incómodas que ni siquiera parecen abordarse:
• el crecimiento desordenado de plantaciones,
• la sobreoferta de hoja verde,
• la falta de planificación productiva,
• y el aumento estructural de costos internos.

Factores que vienen desarrollándose desde hace años y que difícilmente puedan explicarse sólo por decisiones recientes de la Nación.

La crisis existe. Pero probablemente sus causas sean bastante más profundas y acumulativas.

Los “chimentos” políticos que nadie ignoró

Como ocurre siempre en la política, muchas veces los gestos dijeron tanto como los anuncios. Y ahí aparecieron varios detalles imposibles de pasar por alto.

El más comentado fue la aparente frialdad de Carlos Rovira durante el discurso. Según distintas versiones periodísticas, no celebró públicamente la medida sobre la aduana paralela y evitó mostrarse junto al gobernador como suele ocurrir en estas fechas clave.

También llamó la atención la situación de Oscar Herrera Ahuad, quien apareció afuera de la Legislatura vestido informalmente y supuestamente sin invitación oficial. Una explicación que en los círculos políticos pocos parecen creer realmente.

En una estructura política tan vertical y controlada como la Renovación —¿ahora “Encuentro Misionero”?— cuesta imaginar errores protocolares de semejante magnitud.

Más bien pareció parte de una escenificación cuidadosamente administrada para mostrar tensiones internas, diferencias y reposicionamientos.

Porque en el fondo, la gran duda que empieza a sobrevolar la política misionera es otra: si estos movimientos no responden a un acomodamiento del oficialismo provincial frente al avance libertario y frente al desgaste natural de más de dos décadas de poder continuo.

Un discurso que intentó adaptarse al nuevo clima de época

La sensación final que dejó la apertura legislativa es que el oficialismo provincial empieza lentamente a adaptarse a un clima social distinto. La discusión sobre impuestos, presión fiscal, burocracia y costos internos —antes marginal— hoy ocupa el centro del debate público.

Y quizás por primera vez en muchos años, la Renovación pareció reconocer que algunos reclamos sociales ya no podían seguir siendo ignorados.

La suspensión parcial de la “aduana paralela” no resuelve de fondo los problemas económicos de Misiones.

Pero sí marca algo políticamente mucho más importante: que incluso un modelo político acostumbrado durante décadas a controlar la agenda, hoy empieza a verse obligado a reaccionar frente a nuevas demandas políticas, sociales, económicas y culturales.

Fuente: LVD en base a análisis de : Primera Edición, La Nación, Infobae y Perfil NEA.