Por la Dra. Sandra Báez
Abogada – Técnica Superior en Educación y Seguridad Vial
La realidad vial en la provincia de Misiones continúa siendo motivo de preocupación para distintos sectores de la sociedad.
A diario, los siniestros de tránsito forman parte de las noticias locales y dejan al descubierto una problemática que atraviesa rutas nacionales, provinciales y zonas urbanas, afectando directamente a familias misioneras y visitantes.
Más allá de las estadísticas oficiales o de las distintas interpretaciones sobre los índices de siniestralidad, existe una realidad imposible de relativizar: cada vida que se pierde en un siniestro vial representa una tragedia irreparable.
Detrás de cada número hay personas, familias destruidas, proyectos truncados y consecuencias emocionales y sociales que perduran en el tiempo.
En los últimos años se han desarrollado campañas de concientización, controles vehiculares y diversas acciones preventivas.
Sin embargo, los hechos cotidianos continúan evidenciando conductas de riesgo que siguen presentes en la sociedad, tales como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol al volante, las distracciones ocasionadas por el uso del teléfono celular y la falta de utilización de elementos de seguridad.
La problemática vial no puede analizarse únicamente desde una perspectiva estadística.
La seguridad vial requiere un abordaje humano, educativo y social, donde el eje principal sea siempre la preservación de la vida.
En una provincia con permanente circulación turística, crecimiento urbano y constante movimiento vehicular, resulta indispensable fortalecer las políticas públicas vinculadas a la educación vial, la prevención y el control, pero también generar un verdadero cambio cultural respecto de la responsabilidad al conducir.
La seguridad vial no debe convertirse en un debate circunstancial ni en una cuestión secundaria. Debe consolidarse como una política prioritaria, donde la prevención, la educación y el compromiso ciudadano sean herramientas fundamentales para evitar que nuevas tragedias sigan ocurriendo.
Por ello, distintos sectores sociales coinciden en que la seguridad vial debe ser abordada como una verdadera política pública prioritaria.
La realidad actual demuestra que la problemática excede las multas y los controles ocasionales. El desafío pasa por construir una cultura vial más responsable, donde el respeto por la vida y las normas de tránsito deje de ser una excepción y se convierta en una conducta habitual.
Dra. Sandra Báez
Abogada – Técnica Superior en Educación y Seguridad Vial
