Después de la derrota: por qué un Mundial puede unir a todo un país

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Una semana después de la final perdida frente a España, todavía persisten el dolor, las discusiones y las interpretaciones sobre lo ocurrido. Pero más allá del resultado deportivo, la experiencia dejó una pregunta de fondo: ¿por qué un partido puede conmover a millones de personas al mismo tiempo?

Para comprender un fenómeno que excedía lo deportivo, el diario El Territorio recurrió al análisis del sociólogo y docente universitario misionero Daniel Ré, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). La elección no fue casual: frente a un acontecimiento que conmovió al país, el diario buscó una mirada académica que ayudara a interpretar por qué millones de argentinos vivieron esa final como una experiencia colectiva.

Daniel Ré, sociólogo, doctor en Ciencias Sociales (UBA) y docente de la UNaM. Fue consultado por El Territorio para analizar el impacto social del Mundial 2026.

Cuando un partido detiene un país

Pasó apenas una semana desde la final del Mundial 2026. Las discusiones futbolísticas continúan y también aparecieron teorías conspirativas y acusaciones injustas que pretendieron extender comportamientos individuales a todo un pueblo. Sin embargo, el aporte más interesante no llegó desde una mesa deportiva sino desde la sociología. El diario El Territorio entrevistó a Daniel Ré para responder una pregunta más profunda: ¿por qué un Mundial logra movilizar emocionalmente a todo un país?

El Mundial como antídoto contra la fragmentación

Quizá el concepto más valioso de la entrevista sea que el Mundial consiguió algo extremadamente difícil en la Argentina actual. Vivimos una época atravesada por la fragmentación política, social y cultural. Los algoritmos nos muestran realidades distintas, consumimos información diferente y muchas veces dejamos de compartir experiencias comunes. Durante un mes ocurrió exactamente lo contrario: millones de argentinos, sin importar edad, ideología, profesión o condición social, miraron el mismo partido, hablaron de las mismas jugadas y sintieron las mismas emociones. Las diferencias no desaparecieron, pero quedaron en un segundo plano frente a una experiencia colectiva. Ese tal vez haya sido uno de los mayores legados de este Mundial.

Mucho más que fútbol

La Selección dejó de representar solamente a once jugadores. Para millones de argentinos expresa una idea de país, una memoria compartida y un sentimiento de pertenencia. Por eso las victorias se viven como propias y las derrotas también se sienten colectivamente.

Las derrotas también construyen memoria

Daniel Ré recuerda que las derrotas también forman parte de la identidad colectiva. Así ocurrió con las finales perdidas por Messi antes de 2021, que con el tiempo fueron resignificadas. Probablemente esta final frente a España siga el mismo camino: hoy duele, mañana será parte de la memoria común de varias generaciones.

Rivales, no enemigos

La entrevista deja además una enseñanza muy oportuna: una sociedad necesita rivales, no enemigos. El deporte permite competir con intensidad sin dejar de reconocer al otro. Cuando esa lógica se rompe y se transforma al adversario en enemigo, el problema deja de ser deportivo y afecta la convivencia.

Una reflexión para el futuro

En La Voz Disruptiva hemos escrito muchas veces sobre la creciente fragmentación que atraviesa a la sociedad argentina. Quizá por eso esta entrevista resulte tan valiosa. Nos recuerda que todavía existen acontecimientos capaces de reunirnos alrededor de una misma emoción.

El Mundial no cambió la realidad argentina. Pero durante un mes cambió la forma en que los argentinos vivimos esa realidad.

Tal vez esa sea una enseñanza que vale la pena preservar mucho después de que terminó el campeonato.

Fuente

Basado en la entrevista realizada por el diario El Territorio al sociólogo Daniel Ré: “Mundial: vivencia compartida en tiempos fragmentados”, publicada el 22 de julio de 2026. La presente nota desarrolla y comenta esas ideas con elaboración propia.