La candidata Keiko Fujimori fue confirmada este lunes como la nueva presidenta de Perú luego de que concluyera el escrutinio de la segunda vuelta electoral, en la que se impuso por un estrecho margen frente al postulante de izquierda Roberto Sánchez.
Con el 100% de las actas contabilizadas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que Fujimori obtuvo el 50,13% de los votos válidos, equivalentes a 9.223.396 sufragios, mientras que Sánchez alcanzó el 49,86%, con 9.173.755 votos. La diferencia final fue de 49.641 votos y se trata de la tercera elección presidencial consecutiva en Perú que se define por menos de 50.000 votos.
La representante de la derecha conservadora ganó las elecciones presidenciales por uno de los márgenes más estrechos de la historia reciente de Latinoamericana frente a su rival Roberto Sánchez. Ahora, la futura mandataria, e hija del expresidente Alberto Fujimori, sostuvo que su país “necesita sanar sus heridas” y vinculó este proceso a un futuro de “reconciliación” nacional.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamará oficialmente los resultados el 3 de julio, cuando Fujimori será declarada presidenta electa. Luego, el 15 de julio recibirá sus credenciales y el 28 de julio asumirá el cargo en una ceremonia en el Congreso, coincidiendo con el Día de la Independencia de Perú.
Keiko Fujimori, hacia el mandato: “Perú necesita sanar sus heridas”
La ganadora presidencial habló de su interés en “una reconciliación nacional“, tras el fantasma del mandato de su padre. En ese sentido, recalcó que es “muy respetuosa” de la democracia.
Los resultados finales de los comicios se conocieron este lunes, tres semanas después de la segunda vuelta. “Perú necesita sanar sus heridas, y una de las mayores responsabilidades que me corresponde es buscar un profundo proceso de reconciliación y unidad“, fueron sus palabras tras una conversación con el presentador cubano de CNN Ismael Cala.
Entre sus prioridades, resumió que busca “restaurar el orden. Pero también devolverle a la gente la confianza y la esperanza“. Asimismo, expresó “su esperanza de que su plan de gobierno y la composición de su equipo encarnen el factor de confianza, credibilidad y previsibilidad que el sector privado necesita“.
Su ascenso al cargo más alto, tras tres intentos fallidos, marca el regreso del fujimorismo al poder más de 20 años después. El mandato de su padre, fallecido en 2024, dejó al país profundamente dividido ya que, por un lado, Alberto Fujimori logró sofocar a las guerrillas de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), que asolaron el país en 1980 y 1990, además de estabilizar la economía.
Sin embargo, también se apoderó de las instituciones en 1992 para asegurar su reelección y fue condenado por corrupción y crímenes de lesa humanidad, un hecho que sus detractores se apresuran a señalar.
“Soy muy institucional, totalmente respetuosa del estado de derecho y de la democracia“, respondió Keiko cuando se le preguntó sobre el legado político de su padre.
Fuente: Con información de Ámbito
