La administración de Javier Milei derogó otras 58 resoluciones vinculadas al comercio, la industria, las importaciones y los programas de consumo. Ya son más de 240 las normas eliminadas desde diciembre de 2023. Detrás de una tarea poco visible, el Gobierno avanza en una de las transformaciones más profundas de su gestión: desmontar décadas de acumulación burocrática y simplificar las reglas que regulan la actividad económica.
La reforma menos visible del Gobierno
Mientras la atención pública suele concentrarse en la inflación, el dólar, los conflictos políticos o las elecciones, existe otra transformación que avanza de manera constante y que probablemente tenga efectos duraderos sobre el funcionamiento de la economía argentina.
Se trata del proceso de revisión y eliminación de regulaciones impulsado por el Ministerio de Economía y por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que conduce Federico Sturzenegger.
A través de la Resolución 12/2026 y la Disposición 534/2026, publicadas esta semana en el Boletín Oficial, el Gobierno derogó 58 normas vinculadas al comercio interior, consolidando una política que ya eliminó más de 240 regulaciones desde el inicio de la gestión.
La medida forma parte de una estrategia orientada a simplificar el marco normativo argentino y reducir lo que el oficialismo considera una acumulación excesiva de regulaciones que terminó generando superposiciones, contradicciones e incertidumbre jurídica.
El problema de la “selva normativa”
Durante décadas, distintos gobiernos fueron incorporando leyes, decretos, resoluciones y disposiciones sin revisar sistemáticamente las normas anteriores.
El resultado fue una verdadera “selva normativa”, donde muchas regulaciones continuaban formalmente vigentes aun cuando habían perdido utilidad práctica o habían sido reemplazadas por otras posteriores.
Empresas, comerciantes, profesionales e incluso organismos públicos debían convivir con reglas superpuestas, requisitos redundantes y procedimientos que muchas veces nadie sabía con certeza si seguían vigentes o no.
Según los fundamentos de la resolución, esta situación generaba incertidumbre jurídica, aumentaba costos administrativos y dificultaba la actividad económica.
Por esa razón, el Gobierno sostiene que una parte importante de la modernización del Estado consiste precisamente en revisar qué normas siguen siendo necesarias y cuáles sobreviven únicamente por inercia administrativa.
Dato clave
Desde diciembre de 2023 ya fueron eliminadas más de 240 normas vinculadas al comercio interior, la industria y distintas áreas de regulación económica.
Qué normas desaparecen
Entre las disposiciones derogadas aparecen regulaciones vinculadas a:
- Programas de control de precios.
- Normativas complementarias de Precios Cuidados.
- Programas de consumo como Ahora 12 y Cuota Simple ya vencidos.
- Requisitos de información para comercialización de bienes.
- Procedimientos de autorización para determinadas importaciones.
- Disposiciones relacionadas con el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA).
- Regulaciones derivadas de la Ley de Góndolas.
- Normativas asociadas al Observatorio de Precios.
- Requisitos vinculados al control de aranceles en establecimientos educativos privados.
Según el Gobierno, muchas de estas herramientas habían quedado sin sustento jurídico luego de las reformas introducidas por el DNU 70/2023, la Ley Bases y otras modificaciones posteriores.
Menos trámites, menos costos
El argumento oficial es sencillo: cada regulación implica tiempo, recursos y costos de cumplimiento.
Cuando esos requisitos dejan de cumplir una función útil, pasan a transformarse en una carga administrativa que reduce la competitividad de las empresas y termina impactando sobre consumidores y trabajadores.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que la simplificación normativa no implica eliminar controles esenciales sino depurar reglas que generan complejidad innecesaria.
La apuesta oficial es que un marco regulatorio más simple permita mejorar la previsibilidad, reducir costos de gestión y facilitar la actividad productiva.
La Ley Hojarasca y el próximo paso
La decisión se complementa con otra iniciativa impulsada por Federico Sturzenegger: la denominada Ley Hojarasca.
El proyecto ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y propone eliminar o modificar decenas de leyes consideradas obsoletas, redundantes o incompatibles con el marco institucional actual.
Entre sus objetivos figuran:
- Eliminar normas sin aplicación práctica.
- Reducir organismos y estructuras burocráticas.
- Actualizar regulaciones superadas por avances tecnológicos.
- Simplificar trámites administrativos.
- Revisar restricciones consideradas incompatibles con las libertades individuales.
La iniciativa todavía deberá atravesar el debate en el Senado, donde seguramente encontrará apoyos y resistencias.
Una discusión que divide opiniones
Como ocurre con muchas de las reformas impulsadas por el actual Gobierno, las opiniones están lejos de ser unánimes.
Para sus defensores, la acumulación de regulaciones constituye una de las causas que explican la baja competitividad argentina, la lentitud administrativa y las dificultades para invertir y producir.
Desde esta mirada, la eliminación de normas innecesarias es una condición indispensable para construir una economía más dinámica y moderna.
Sus críticos, en cambio, sostienen que algunas de esas herramientas cumplían funciones de protección al consumidor o permitían corregir desequilibrios de mercado.
El debate, por lo tanto, no gira solamente alrededor de cuántas normas existen, sino sobre cuál debe ser el papel del Estado en la economía.
Misiones y el desafío de competir
Para Misiones, esta discusión tiene una relevancia especial.
La provincia convive desde hace años con sobrecostos logísticos, presión tributaria, regulaciones específicas y una intensa competencia fronteriza con Paraguay y Brasil.
Por eso, cualquier reducción de burocracia merece ser observada con atención.
La competitividad no depende únicamente del tipo de cambio, de los salarios o de los precios internacionales. También depende de miles de pequeños costos ocultos que se acumulan en formularios, autorizaciones, habilitaciones, certificaciones, trámites y regulaciones.
Muchos de esos costos rara vez aparecen en los discursos políticos, pero terminan afectando la rentabilidad de las empresas, el precio de los productos y el costo de vida de los ciudadanos.
La tarea menos épica
Existe una característica particular de este proceso de desregulación: es difícil transformarlo en un relato atractivo.
No hay inauguraciones, no hay obras visibles, no hay fotografías históricas ni actos multitudinarios. Se trata de una tarea técnica, minuciosa, repetitiva y muchas veces aburrida. Sin embargo, son precisamente esas tareas las que suelen modificar las condiciones de funcionamiento de una economía.
Hace años que la Argentina acumula regulaciones, organismos, programas y procedimientos que se fueron agregando sin una revisión integral posterior.
La tarea que encabeza Sturzenegger consiste, justamente, en recorrer ese inmenso archivo normativo y preguntarse cuáles siguen siendo útiles y cuáles se convirtieron en obstáculos. Puede parecer una tarea poco glamorosa. Pero pocas veces una tarea tan poco épica resulta tan importante.
El desafío de reconocer el cambio
Las grandes transformaciones económicas rara vez llegan envueltas en discursos heroicos.
Muchas veces se parecen más a una larga limpieza de normas olvidadas, expedientes acumulados y regulaciones que nadie se había detenido a revisar durante décadas. La discusión sobre cuánto Estado necesita la Argentina seguirá abierta, y es saludable que así sea.
Pero también es razonable preguntarse cuánto de nuestras dificultades productivas, comerciales y administrativas se explica por la acumulación de reglas que sobreviven sin cumplir una función clara.
La pregunta para Misiones no es solamente si está de acuerdo o no con cada una de estas medidas. La verdadera pregunta es si está preparada para competir en el país que está emergiendo después de esta profunda limpieza regulatoria.
Porque mientras el debate político ocupa los titulares, una transformación silenciosa sigue avanzando.
Y como ocurre con los grandes cambios históricos, muchas veces el desafío no consiste únicamente en observarlos, sino en reconocerlos a tiempo y decidir si estamos dispuestos a subirnos al tren que ya comenzó a moverse.
Fuentes
- Resolución 12/2026 y Disposición 534/2026 de la Secretaría de Industria, Comercio y PyME.
- iProfesional.
- Infobae.
- Ámbito.
- Elaboración propia para La Voz Disruptiva.
