Té 2026/27: una nueva campaña frente a los mismos problemas

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La COPROTÉ vuelve a reunirse este jueves en Campo Viera con una importante distancia entre lo que reclaman los productores y lo que ofrece la industria. Pero detrás de la discusión por el precio del brote aparece un problema bastante más complejo: una economía esencialmente exportadora que necesita mejorar el ingreso de sus productores sin perder competitividad en los mercados internacionales.

La nueva campaña tealera 2026/27 comenzará formalmente el próximo 1° de octubre, pero algunas de sus principales definiciones se están jugando bastante antes.

Este jueves 27, a las 9, volverá a reunirse en Campo Viera la Comisión Provincial del Té (COPROTÉ), con representantes del Gobierno provincial, productores, elaboradores, exportadores, cooperativas y trabajadores rurales.

Será la tercera reunión formal de esta etapa de concertación y llegará con posiciones todavía distantes: los productores sostienen un precio mínimo de $130 por kilo de brote verde puesto en secadero, mientras que la industria ofreció $103.

Hay incluso sectores de la producción que consideran que el valor debería acercarse a $200 por kilo para incorporar no solamente los costos sino también una rentabilidad mínima.

La discusión seguramente continuará. Pero los antecedentes recientes y, especialmente, los resultados de la campaña que acaba de finalizar muestran que el problema del té misionero excede largamente la determinación administrativa de un precio.

Una campaña anterior que dejó señales preocupantes

En septiembre del año pasado, antes del comienzo de la zafra 2025/26, desde La Voz Disruptiva advertíamos que el sector ingresaba a una nueva campaña sin haber resuelto varios de sus problemas anteriores.

Venía además de atravesar la fallida experiencia de la prohibición provincial del glifosato y la pretendida sustitución obligatoria por bioinsumos, una decisión que generó incertidumbre entre productores e industrias e incluso dudas entre compradores de Estados Unidos respecto de la capacidad de Misiones de mantener determinadas condiciones productivas y comerciales.

La prohibición finalmente no prosperó en los términos originalmente planteados, pero el episodio dejó costos, incertidumbres y preguntas sobre las que prácticamente nadie volvió a hablar.

Un año después, algunos problemas cambiaron, pero otros permanecen.

Qué dejó realmente la anterior campaña 2025/26

Ahora existe un elemento importante para analizar la situación con mayor objetividad: el Informe de Zafra Tealera 2025/2026 elaborado por la Dirección General de Yerba Mate y Té del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones.

Y el diagnóstico oficial no es particularmente alentador.

La campaña estuvo condicionada por déficit hídrico, menores rendimientos y fuertes incrementos en insumos fundamentales como fertilizantes, herbicidas y combustibles.

También se deterioró el frente comercial.

Según las conclusiones del informe oficial, las exportaciones disminuyeron 11% en volumen y 9% en valor FOB respecto del período anterior. La pequeña mejora registrada en el precio promedio por kilogramo exportado no alcanzó para compensar la menor demanda de mercados relevantes, especialmente Estados Unidos y Asia.

A ello se agregó una competencia internacional cada vez mayor de países productores con estructuras de costos inferiores, entre ellos Vietnam y Kenia.

La campaña dejó, por lo tanto, una combinación particularmente incómoda: menos producción, mayores costos y menores exportaciones.

Datos difundidos a partir del mismo informe oficial estiman que se cosecharon alrededor de 302.000 toneladas de brotes, aproximadamente 16% menos que en campañas anteriores. Los fertilizantes nitrogenados aumentaron 47%, los herbicidas 25% y el combustible 24,6% medido en dólares. El transporte hacia Buenos Aires, fundamental para una actividad exportadora ubicada a más de mil kilómetros de los puertos, aumentó otro 22,5%.

El Estado ayudó, pero el problema continúa

El Gobierno provincial instrumentó durante la campaña diferentes mecanismos para amortiguar esas dificultades.

Hubo bonificaciones en la tarifa eléctrica para secaderos, líneas financieras para descuento de cheques y herramientas de prefinanciación de exportaciones.

El propio informe oficial reconoce que estas medidas contribuyeron a sostener la actividad productiva y exportadora. Pero también concluye que será necesario profundizar la diversificación de mercados y mejorar la competitividad frente a un escenario internacional cada vez más exigente.

Ese reconocimiento es importante. Porque significa que el precio del brote es parte del problema, pero difícilmente pueda ser toda la solución.

$103, $130 o $200

Allí aparece la discusión que nuevamente enfrenta la COPROTÉ.

Los productores sostienen que los $100 por kilo con que terminó la campaña anterior quedaron ampliamente superados por el incremento de los costos.

Karina Gural, representante de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), aseguró que producir actualmente un kilo de té tendría un costo cercano a los $200 y sostiene que por debajo de $130 resulta prácticamente imposible comenzar la cosecha. También incorpora otro problema pocas veces contabilizado en las discusiones de precios: el deterioro de los caminos rurales que deben utilizar productores, cosechadores y transportistas.

La industria mira la ecuación desde el otro extremo.

Su propuesta inicial fue de $103 por kilo, argumentando las dificultades que generan el tipo de cambio, los costos internos y especialmente los costos logísticos sobre un producto que debe competir internacionalmente.

La diferencia entre $103 y $130 es de aproximadamente 26%.

Pero existe una tercera referencia.

El productor Cristian Klingbeil considera razonable el reclamo de sectores que pretenden aproximadamente $200 por kilo, porque entiende que ese valor permitiría recuperar una rentabilidad que viene deteriorándose desde hace años. Su planteo introduce además una cuestión central: mientras el precio recibido por el productor perdió valor medido en dólares, prácticamente todos los componentes de los costos continuaron aumentando.

El problema que comparten productores e industriales

Aquí probablemente se encuentre el punto más importante de la discusión.

No necesariamente estamos frente a dos sectores con intereses absolutamente contrapuestos.

El productor necesita cobrar más. Pero la industria necesita poder pagar más.

Y para hacerlo debe vender un producto competitivo en mercados internacionales donde Misiones no fija unilateralmente los precios.

Klingbeil lo explicó de una manera sencilla y clara: afuera, cuando se pretende aumentar el precio, aparecen inmediatamente otros orígenes dispuestos a ofrecer el producto.

Vietnam, Kenia y otros países productores no determinan sus costos en función de lo que necesita ganar el productor misionero.

Ese es quizás el verdadero límite de cualquier precio que determine la COPROTÉ.

Competitividad: la discusión que falta

Por eso la discusión de este jueves podría ser una oportunidad para ampliar la agenda.

Si existe poco margen internacional para aumentar el precio del té elaborado y, simultáneamente, el productor necesita recibir más por su materia prima, alguien deberá trabajar sobre los costos existentes entre ambos extremos de la cadena.

Allí aparecen la energía, los combustibles, la fertilización, la logística, el transporte hasta los puertos, la infraestructura rural, el financiamiento y también la productividad.

Incluso la crisis forestal termina ingresando en esta ecuación.

Muchos secaderos utilizan chips de madera como fuente energética. La caída de actividad de numerosos aserraderos puede disminuir la disponibilidad de biomasa y aumentar nuevamente los costos de secado. Misiones, además, continúa sin acceso generalizado al gas natural.

Son problemas que ningún precio mínimo puede resolver por sí solo.

Una campaña que comienza con una pregunta

El año pasado la COPROTÉ estableció inicialmente un precio garantía de $95 por kilo, posteriormente actualizado a $100. Para sostener ese esquema fueron necesarias herramientas financieras y energéticas implementadas por la Provincia.

Ahora la discusión comienza nuevamente.

Los productores quieren $130. Algunos consideran que deberían ser $200. La industria ofrece $103.

Seguramente aparecerá algún número intermedio.

Pero encontrar un número capaz de cerrar una reunión no significa necesariamente encontrar una solución.

La verdadera pregunta para la campaña 2026/27 es otra:

¿cómo lograr que el productor cobre más sin que el té misionero pierda competitividad en el mundo?

Responderla obliga a dejar de mirar exclusivamente el precio del brote y comenzar a discutir productividad, energía, infraestructura, logística, mercados y costos.

Porque Misiones produce un té destinado fundamentalmente al mundo.

Y el mundo no necesariamente está dispuesto a pagar nuestros mayores costos.

La reunión de este jueves en Campo Viera podrá definir —o acercarse a definir— cuánto valdrá el brote con el que comenzará la nueva zafra.

Después quedará pendiente la discusión más difícil: cómo hacer para que ese precio pueda ser pagado, resulte suficiente para quien produce y, al mismo tiempo, permita seguir vendiendo té misionero en los mercados internacionales.

Fuentes: Informe de Zafra Tealera 2025/2026 – Ministerio del Agro y la Producción de Misiones; COPROTÉ; Agromisiones; Economis; antecedentes publicados por La Voz Disruptiva.