Vino y yerba mate: cuando el problema no es solo el precio, sino la competitividad

Agricultura Economía Nacional Política

La industria vitivinícola argentina advierte que la caída del consumo y de las exportaciones expone un problema estructural: el peso de los impuestos en el precio final. Un debate que también pone en tela de juicio a la yerba mate y a las economías regionales.


La industria vitivinícola argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. El consumo interno continúa en retroceso y las exportaciones tocaron niveles mínimos en casi veinte años, fuertemente afectadas por la caída de la demanda en Estados Unidos, principal destino externo de los vinos argentinos.

Según Bodegas de Argentina, la cámara que nuclea a los principales actores del sector, el problema ya no puede explicarse solo por factores coyunturales o externos. Aun con mayor previsibilidad macroeconómica, los márgenes se achicaron de manera significativa y la competitividad quedó seriamente comprometida.

Como no se observa una mejora de competitividad vía tipo de cambio (NR: no hay devaluación), se necesita una baja de impuestos nacionales, provinciales y municipales”, señaló Ramiro Barrios, referente de exportaciones de la entidad, en declaraciones al diario Ámbito Financiero.

Cambios de hábitos y nuevas competencias

A la presión de los costos internos se suma un fenómeno más profundo y de largo plazo: el cambio en los hábitos de consumo. El vino ya no ocupa el mismo lugar en el ocio, especialmente entre los consumidores más jóvenes.

El auge de bebidas alternativas, junto con una mayor conciencia vinculada al bienestar y la moderación en el consumo de alcohol, redefine el mercado global. Las nuevas generaciones consumen menos vino y destinan más tiempo y recursos a otras formas de entretenimiento.

Un espejo incómodo para la yerba mate

La vitivinicultura cuenta con un organismo regulador, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), históricamente enfocado en control de calidad y promoción. La yerba mate, a través del INYM, tuvo además de esas funciones la fijación de precios mínimos. Tras el DNU 70/23, esas atribuciones fueron eliminadas y hoy ambos organismos realizan funciones similares. Sin embargo, mientras la desregulación en la yerba fue traumática, el vino llega a conclusiones semejantes sin haber atravesado ese proceso.

Impuestos, aduana paralela y sobreoferta

En la yerba, el foco exclusivo en el precio de la hoja verde termina ocultando el verdadero problema: costos logísticos altos, impuestos distorsivos, regulaciones superpuestas y expansión desordenada de la superficie productiva, todas “verdades que se ocultan” de las que la mayoría no quiere hablar y prefiere repetir como un mantra las acusaciones que se dirigen exclusivamente al Gobierno Nacional por la desregulación, no haciéndose de esa manera cargo de la situación.

Mirando hacia adelante

La experiencia del vino deja una enseñanza clara: sin una baja real de impuestos y una revisión integral de los costos internos, no hay política sectorial que alcance. Vino y yerba comparten hoy un desafío común: construir competitividad en un contexto global cada vez más exigente.

Fuente: Ámbito Financiero – “Vinos: la industria necesita una baja de impuestos para mejorar la competitividad”, según Bodegas de Argentina.