Ueno Bank: las ramificaciones en Argentina

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La crisis del banco paraguayo alcanzó a una empresa tecnológica instalada en Buenos Aires. Quince meses atrás, el Grupo Vázquez celebraba su expansión y elogiaba el talento argentino. Hoy, cerca de mil trabajadores enfrentan un futuro incierto.

De Asunción a Buenos Aires

La crisis de Ueno Bank, en Paraguay, tuvo consecuencias que cruzaron la frontera. En Buenos Aires, la empresa tecnológica ITTI, vinculada al mismo conglomerado, quedó expuesta a las dificultades financieras del grupo. El episodio tiene una dimensión laboral inmediata, pero también permite revisar una apuesta empresarial que apenas quince meses atrás parecía encaminada a la expansión internacional.

El Grupo Vázquez no era solamente un banco. Según explicaba su conducción en agosto de 2025, reunía alrededor de treinta compañías y 5.300 trabajadores, con actividades financieras, tecnológicas, aseguradoras, comerciales, inmobiliarias y agropecuarias. Ueno Bank era su principal motor de negocios; ITTI, su plataforma de desarrollo tecnológico.

Por qué eligieron Argentina

En agosto de 2025, el grupo inauguró nuevas oficinas de ITTI en la esquina de avenida del Libertador y La Pampa, en el barrio porteño de Belgrano. No se trataba de abrir un banco argentino: la intención era instalar un centro de desarrollo capaz de prestar servicios a las empresas del conglomerado y acompañar su internacionalización.

Miguel Vázquez, principal referente del grupo, explicó entonces a Ámbito que habían ensayado alternativas en India y Colombia antes de elegir Buenos Aires. Destacó la preparación técnica de los profesionales argentinos, su dominio del inglés y las condiciones competitivas para formar equipos de trabajo.

Es un dato que merece ser rescatado. Una empresa con centro de decisión en Paraguay, que aspiraba a competir en mercados internacionales, identificaba en Argentina capacidades humanas y profesionales necesarias para hacerlo. El reconocimiento no estaba puesto en los recursos naturales ni en el tamaño del mercado, sino en el conocimiento, las habilidades y la posibilidad de trabajar con herramientas tecnológicas globales.

La apuesta tenía escala: la compañía anunció más de 850 incorporaciones y la dotación vinculada a su operación argentina llegó, según Ámbito, a 943 trabajadores. El propio grupo decía contar con unos 3.000 empleados en ITTI, su compañía con mayor personal.

La escenografía de una empresa global

La inauguración, relatada por un periodista de Ámbito que estuvo presente, tuvo todos los símbolos de la cultura corporativa tecnológica. Un piso entero con vistas a la ciudad y al Río de la Plata, espacios abiertos, escritorios de diseño, zonas de descanso, sillones y hamacas colgantes. Los muebles reciclados, las maderas recuperadas y los plásticos reutilizados comunicaban una preocupación por la sostenibilidad.

Más de un centenar de invitados participó de una celebración con gastronomía sofisticada y música especialmente ambientada. El mensaje era inequívoco: innovación, modernidad, bienestar laboral y ambición internacional. No hay nada objetable en esa presentación. Lo llamativo es el contraste que adquiere vista desde noviembre de 2026.

Quince meses después

La sociedad vinculada a ITTI que opera en Argentina es Kaitel SRL. Según la información publicada por Ámbito el 5 de noviembre, parte del personal recibió comunicaciones de suspensión por treinta días, desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre, sin goce de haberes. Otros trabajadores debían continuar sus tareas desde sus domicilios.

La empresa atribuyó las medidas a las restricciones financieras derivadas del procedimiento de resolución de Ueno Bank y reconoció dificultades para pagar los salarios de octubre. También informó que buscaba recursos para afrontar los compromisos pendientes. No estaba determinado públicamente cuántos empleados quedarían suspendidos ni cómo se resolvería la continuidad de la operación.

La crisis deja así una paradoja: un centro creado para aportar tecnología y conocimiento a un proyecto regional terminó condicionado por los problemas financieros de otra empresa del mismo grupo. La calidad de sus profesionales no basta, por sí sola, para garantizar la autonomía económica de la organización que los emplea.

Una oportunidad y una advertencia

La elección de Argentina por parte de ITTI sigue siendo un dato alentador. Confirma que nuestros profesionales pueden integrarse a proyectos internacionales de alta exigencia y que la economía del conocimiento ofrece oportunidades concretas para crear empleo calificado.

Pero la experiencia también invita a distinguir entre el potencial tecnológico de una empresa y la solidez del entramado económico que la sostiene. La internacionalización multiplica oportunidades; también puede transmitir riesgos cuando distintas sociedades dependen de una misma fuente de financiamiento.

Queda por conocer qué parte de la actividad argentina de ITTI podía sostenerse con contratos propios, cuánto dependía del banco paraguayo y qué alternativas existen para preservar el capital humano reunido en Buenos Aires.

Tal vez esa sea la reflexión más importante: el conocimiento argentino fue elegido como una herramienta para crecer en el mundo. Sería lamentable que una crisis ajena a la capacidad de esos trabajadores terminara desarmando lo que se había construido.

La tecnología permite atravesar fronteras. La solidez empresarial debe acompañarla.

Fuente: Elaboración LVD a partir de Ámbito, “Ueno Bank: del desembarco fastuoso en Buenos Aires a la crisis que dejó a casi 1.000 trabajadores en la incertidumbre” (5/11/2026). Las cifras y planes de 2025 corresponden a declaraciones de directivos recogidas por ese medio.