Combustibles más caros en Misiones que en Paraguay

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Otra alarma sobre los costos ocultos que asfixian a Misiones. Mientras los argentinos producen petróleo y refinan combustibles, los misioneros vuelven a cruzar el puente hacia Encarnación para ahorrar miles de pesos por tanque. En apenas 40 días, YPF prometió congelar precios, incumplió su palabra y la brecha con Paraguay volvió a exponer una estructura impositiva y logística que golpea el bolsillo, la producción y la competitividad regional.

Una promesa que duró poco

A comienzos de abril, en medio de la tensión internacional generada por el conflicto bélico en Medio Oriente y la suba del precio internacional del petróleo, YPF anunció que mantendría sin aumentos los combustibles durante 45 días.

La petrolera estatal explicó entonces que intentaría actuar como “amortiguador” frente al impacto internacional, absorbiendo parte de los aumentos para evitar una mayor presión sobre la inflación y sobre el consumo interno.

La noticia fue presentada como un gesto de previsibilidad en un contexto económico extremadamente sensible, donde cualquier movimiento en los surtidores repercute rápidamente sobre alimentos, logística, transporte y expectativas inflacionarias.

Sin embargo, la estabilidad prometida duró mucho menos de lo anunciado.

Apenas un mes después comenzaron nuevos ajustes en las pizarras de las estaciones de servicio, incluso antes de cumplirse el plazo originalmente comprometido.

El problema ya no es solamente el petróleo

En paralelo a la volatilidad internacional, empezó a aparecer con más fuerza una realidad incómoda para Misiones: cargar combustible en Paraguay volvió a ser significativamente más barato que hacerlo en Posadas.

Y ahí surge una contradicción difícil de explicar para el ciudadano común.

Paraguay no produce petróleo. Importa combustibles refinados, incluso desde la propia Argentina. Sin embargo, aun con esa desventaja estructural, los precios finales siguen siendo más bajos que los argentinos.

La explicación aparece entonces en otro lado: la estructura impositiva y los costos internos.

Mientras Paraguay aplica un IVA del 10%, en Argentina el IVA llega al 21%, al que además se suman impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales.

El resultado es que una parte enorme del precio que paga el consumidor no corresponde al valor del combustible en sí, sino a impuestos acumulados en cascada.

Misiones: producir lejos, pagar más caro

La situación se vuelve todavía más paradójica en una provincia periférica como Misiones.


Mientras Paraguay utiliza en gran medida logística fluvial para el ingreso de combustibles, el Nordeste Argentino depende casi exclusivamente del transporte terrestre por camión, encareciendo aún más el producto final.

En otras palabras: aunque Argentina produzca petróleo, el combustible termina llegando más caro a Misiones que a Encarnación.

Y eso impacta directamente sobre el costo de vida, el transporte, la producción, el comercio y la competitividad regional.

La diferencia de precios ya modifica hábitos

Los relevamientos realizados en Posadas durante los primeros días de mayo muestran diferencias importantes incluso entre marcas dentro de la propia ciudad.

Cuadro 1: Precio combustibles en Posadas

CombustibleYPFShell
Nafta Súper$2.184$2.259
Nafta Premium$2.398$2.549
Diesel común$2.271$2.359
Diesel Premium$2.486$2.649

Mientras tanto, del otro lado del puente, Petropar mantenía valores considerablemente inferiores.

Cuadro 2: Precio combustibles en Encarnación

CombustiblePrecio en guaraníesPrecio equivalente en pesos argentinos
Nafta Kape 886.690$1.592
Nafta Oikoite 937.190$1.711
Nafta Aratiri 978.540$2.033
Diesel Porã8.200$1.952
Diesel Mbarete10.000$2.380

Cuando cargar combustible se vuelve un cálculo permanente

Hoy un conductor puede encontrar diferencias muy importantes según dónde cargue.

La consecuencia es clara: el consumidor pierde referencias estables y se ve obligado a realizar un seguimiento permanente de precios para sostener su economía cotidiana.

Al mismo tiempo, cada aumento en combustibles repercute sobre toda la cadena económica: fletes, alimentos, servicios, producción y costos logísticos generales.

Porque debemos cambiar

Lo que ocurre con los combustibles no es un hecho aislado.

Antes fueron los neumáticos. Después los medicamentos. Ahora los combustibles vuelven a mostrar una misma señal de fondo: la Argentina —y especialmente Misiones— convive con una estructura de costos, impuestos y regulaciones que termina expulsando consumo, debilitando la producción y afectando la competitividad.

Y lo más preocupante es que, por ahora, no aparece un replanteo integral del problema.

La presión tributaria sigue siendo enorme. Los costos logísticos continúan castigando al interior.

Y provincias de frontera como Misiones quedan atrapadas en una competencia desigual frente a países vecinos con estructuras mucho más livianas.

El problema ya dejó de ser solamente económico. Empieza a convertirse también en un problema social y estratégico.

Porque cuando una sociedad naturaliza que resulta más conveniente cruzar un puente internacional para cargar combustible, comprar neumáticos o adquirir medicamentos, lo que está mostrando en realidad es que algo profundo dejó de funcionar correctamente.

Y cuanto más se demore en corregirse, más difícil y costoso será revertirlo.

Fuente: Elaboración LVD con base informes de: Primera Edición (2/4/26, 9/4/26 y 6/5/26), El Territorio (2/5/26) y Misiones Online (4/5/26).