La instalación de una gigantesca planta de celulosa fluff en Ituzaingó marca un punto de inflexión para la foresto-industria argentina. El proyecto prevé generar 13.000 empleos directos e indirectos, exportaciones por cerca de US$ 900 millones anuales y posicionar al NEA como uno de los polos forestales más importantes de América Latina.
Deja al descubierto también una pregunta incómoda: por qué una inversión histórica para la región terminó radicándose en Corrientes y no en Misiones, provincia que durante décadas lideró el desarrollo forestal del país.
La noticia también reabre un debate inevitable: el enorme potencial que durante décadas la Argentina dejó pasar.
Una inversión que cambia la escala del sector forestal argentino
La confirmación de una inversión estimada en US$ 2.000 millones por parte de la firma ARPULP S.A. para construir una planta de celulosa fluff en el Parque Industrial de Ituzaingó, Corrientes, constituye probablemente el anuncio industrial más importante para la foresto-industria argentina en décadas.

La planta tendrá una capacidad proyectada de entre 800.000 y 1.000.000 de toneladas anuales, posicionándose entre las mayores del mundo en producción de pasta fluff de fibra larga derivada del pino. Como para comparar con las plantas existentes, la de Arauco (ex Alto Paraná) en Puerto Esperanza, produce 350.000 toneladas anuales, se inauguró en el año 1982, siendo hoy la mayor productora de pasta de celulosa de fibra larga de pino del país y además fue la última gran inversión industrial de capital intensivo realizada en la foresto-industria argentina.
La nueva planta, demandará aproximadamente 5 millones de metros cúbicos de madera por año, fortaleciendo toda la cadena forestal regional y consolidando a Corrientes y a la Mesopotamia argentina como actores estratégicos dentro del mapa global de productos forestales.
Según se informó oficialmente, el proyecto generará alrededor de 13.000 puestos de trabajo directos e indirectos, además de un enorme movimiento económico asociado a la construcción, transporte, logística, servicios industriales, energía, comercio, hotelería, capacitación técnica y exportaciones.
¿Qué es la celulosa fluff y por qué tiene tanta importancia?
La denominada “pasta fluff” es una celulosa especial de fibra larga utilizada para fabricar productos absorbentes de higiene como pañales descartables, toallas femeninas, productos médicos, insumos sanitarios y telas no tejidas.
Se trata de un mercado global en expansión permanente debido al crecimiento demográfico, la mejora en estándares sanitarios y la creciente demanda de productos médicos e higiénicos.
La posibilidad de producir este insumo en la Argentina implica no solamente sustituir importaciones, sino también ingresar en segmentos industriales de mayor valor agregado y fuerte perfil exportador.
Corrientes logra captar una inversión estratégica
El dato político y económico no pasa desapercibido: la inversión se instalará en la localidad de Ituzaingó, provincia de Corrientes.

La provincia logró consolidarse en los últimos años como un territorio atractivo para grandes proyectos forestales gracias a disponibilidad de materia prima, escala forestal, ubicación logística, acceso a la hidrovía Paraná-Paraguay y condiciones relativamente previsibles para inversiones de largo plazo.
El Parque Industrial de Ituzaingó aparece así como un nodo estratégico de exportación y desarrollo industrial para toda la región.
Posadas y Misiones también sentirán el impacto
La cercanía geográfica convierte a Posadas y a gran parte de Misiones en beneficiarios indirectos del movimiento económico que generará el proyecto.
La demanda de servicios profesionales, proveedores industriales, logística, alojamiento, gastronomía, esparcimiento, comercio, mantenimiento y transporte seguramente tendrá efectos positivos en toda la región.
Para el sector forestal misionero también representa una señal importante: la foresto-industria vuelve a ser observada como una actividad estratégica para el desarrollo económico argentino.
Un proyecto pensado con estándares ambientales internacionales
Uno de los aspectos centrales del proyecto será el cumplimiento de normas europeas BAT (“Best Available Techniques”), consideradas entre las más exigentes del mundo en materia ambiental.
Según los datos difundidos, la planta será energéticamente autosuficiente, producirá energía renovable mediante biomasa y licor negro, no utilizará combustibles fósiles, tendrá tratamiento integral de efluentes y generará excedentes energéticos para el sistema eléctrico.
Además, el consumo de agua previsto representaría menos del 0,001% del caudal del río Paraná.
La incorporación de estas tecnologías busca evitar viejas polémicas ambientales que durante años frenaron proyectos industriales en la región y demostrar que es posible combinar producción, exportación, empleo y sustentabilidad ambiental.
El cronograma previsto
2026: Estudios de impacto ambiental, búsqueda de financiamiento internacional y consolidación institucional del proyecto.
2027: Ingeniería básica y de detalle.
2028–2030: Construcción de la planta industrial.
Finales de 2030: Inicio de operaciones a plena capacidad.
Una noticia que el sector esperaba desde hace décadas
La magnitud de este anuncio trasciende ampliamente la construcción de una planta industrial.
Para el sector forestal argentino, representa la posibilidad concreta de comenzar a transformar un enorme potencial productivo en desarrollo real, empleo privado y generación de divisas.
Por eso, para muchos referentes del sector, el anuncio de Ituzaingó aparece como una verdadera bisagra. Una señal de que la foresto-industria argentina todavía puede jugar en las grandes ligas mundiales.
DATO CLAVE
La planta demandará alrededor de 5 millones de m³ de madera de pino por año y podría generar exportaciones cercanas a US$ 900 millones anuales.
Volviendo al futuro, finalmente “Corrientes lo hizo”
La inversión anunciada en Corrientes vuelve a colocar a la foresto-industria en el centro del debate productivo argentino.
La región posee clima adecuado, crecimiento forestal competitivo, recursos humanos, conocimiento técnico y disponibilidad de tierras implantadas.
El proyecto Ituzaingó aparece ahora como una oportunidad concreta para iniciar una nueva etapa. Una etapa donde el NEA deje de ser solamente proveedor de materia prima y comience a consolidarse también como un polo industrial forestal de escala internacional.
Mientras el mundo avanza hacia materiales renovables, construcción sustentable y sustitución de productos derivados del petróleo, la madera y la celulosa vuelven a ocupar un lugar estratégico en la economía global.
Fuentes: LVD, La Nación, TN, ASORA y CONFIAR.
