Energía, expansión regional y frentes internos: las claves para entender la guerra de Medio Oriente

Economía Internacional Política

La guerra cumplirá – el próximo sábado – 3 semanas desde su inicio. Lejos de ser un conflicto breve como habían prometido en Tel Aviv y Washington, la tensión en Medio Oriente aumenta día a día y suma nuevos frentes de preocupación.

A casi tres semanas del estallido del conflicto en Medio Oriente, tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, la guerra entró en una fase de escalada acelerada; cada vez más ataques a infraestructura energética; el avance de la ofensiva contra la cúpula del régimen iraní —con al menos tres altos mandos eliminados; la ampliación geográfica del conflicto y las consecuencias en el comercio mundial configuran un tablero cada vez más inestable.

Durante las últimas horas, Irán e Israel intercambiaron ataques a sectores claves en su matriz energética. Primero, Tel Aviv bombardeó el mayor yacimiento de gas natural del mundo – South Pars compartido por Irán y Qatar -, lo que generó el primer cortocircuito entre Benjamín Netanyahu y Donald Trump. Desde Teherán respondieron con una ofensiva sobre la refinería de Haifa, principal centro de procesamiento de petróleo en el norte de Israel.

En su 21° día desde que comenzó, el conflicto sigue avanzando en diversas direcciones. Ataques directos, ampliación del territorio en disputa y frentes internos se abren en una guerra que mantiene al mundo en vilo.

1. Los objetivos energéticos

El frente energético se consolidó como el epicentro de la crisis. Irán y Qatar acusaron a Israel de atacar el megayacimiento gasífero offshore South Pars, compartido por ambos países y responsable de entre el 70% y el 75% de la producción de gas iraní. Teherán denunció daños en varias instalaciones clave, mientras que medios estatales también reportaron impactos en Asaluyeh, uno de los polos petroquímicos más relevantes del país.

La respuesta no tardó. Desde Doha informaron que la Ciudad Industrial de Ras Laffan —nodo estratégico del sistema energético qatarí— sufrió “daños extensos” tras un ataque con misiles, atribuido a Irán. QatarEnergy aclaró que no se registraron víctimas.

En paralelo, el mercado reaccionó con fuerza: el petróleo superó los u$s107 por barril, uno de sus niveles más altos desde que comenzó el conflicto. El gas natural, con dinámica más regional, también registró subas en Europa, Estados Unidos y Asia.

Trump buscó despegar a Washington del episodio, al afirmar que ni Estados Unidos ni Qatar participaron en lo que describió como un ataque israelí. Sin embargo, endureció su postura al advertir que podría destruir el yacimiento si Irán continúa atacando activos energéticos qataríes.

El ataque sobre el yacimiento iraní fue la primera disidencia entre ambos mandatarios.
El ataque sobre el yacimiento iraní fue la primera disidencia entre ambos mandatarios.

Desde Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores calificó el episodio como “peligroso e irresponsable” en referencia a Israel, mientras denunció a Irán por una “flagrante violación” del derecho internacional y expulsó a dos diplomáticos iraníes. En paralelo, funcionarios israelíes admitieron ante Reuters que la operación habría sido coordinada con Washington, aunque deslizaron que no se repetiría.

2. El estrecho de Ormuz: el punto estratégico de la guerra

El estrecho de Ormuz volvió a convertirse en un punto crítico. Estados Unidos atacó objetivos militares en la isla de Kharg, principal terminal exportadora de crudo iraní, y Trump amenazó con escalar sobre la infraestructura energética si Teherán no garantiza la libre circulación de buques.

La respuesta iraní fue directa. La Guardia Revolucionaria aseguró que el paso estratégico está bajo su control total y advirtió que “cualquier intento de movimiento o tránsito será atacado”.

En paralelo, se multiplicaron incidentes en la región: ataques con drones sobre refinerías en Kuwait provocaron incendios en Mina al-Ahmadi y Mina Abdullah; un petrolero fue alcanzado en Emiratos Árabes Unidos; y se reportaron daños en instalaciones energéticas por restos de misiles interceptados.

3. Arabia Saudita, Irak y el involucramiento regional

El conflicto no se restringe a los límites geográficos de Israel e Irán, sino que involucra (desde el comienzo) a sus vecinos regionales.

Arabia Saudita es uno de los principales afectados colaterales del hecho. En las últimas horas, Riad interceptó decenas de drones, algunos sobre la capital, mientras que al menos uno impactó en la refinería SAMREF —operada por Aramco y Exxon— en la costa del mar Rojo.

Además, un misil balístico dirigido al puerto de Yanbu fue neutralizado. Este enclave es clave: se trata de la principal vía de exportación alternativa del país, diseñada para evitar el paso por Ormuz.

Las autoridades saudíes no atribuyeron formalmente los ataques, aunque no descartan la participación de milicias iraquíes proiraníes u otros actores alineados con Teherán.

Por otro lado, la guerra también impacta de lleno en Irak. La Embajada de Estados Unidos en Bagdad ordenó la evacuación inmediata de sus ciudadanos tras sufrir un segundo ataque desde el inicio del conflicto.

Horas después, cinco misiles impactaron el Aeropuerto Internacional de Bagdad, dejando cuatro heridos. Hezbollá se atribuyó ambos ataques y también afirmó haber avanzado sobre Camp Victory, una antigua base estadounidense.

La escalada continuó con un cohete que cayó en la Zona Verde, sin causar víctimas. El general Yahya Rasool confirmó que se trató de un proyectil Katyusha lanzado desde el otro lado del río Tigris.

Desde la embajada estadounidense señalaron que no hubo daños en sus instalaciones y que no se identificó formalmente a los responsables.

4. Escalada en el Líbano

Israel amplió su ofensiva hacia el Líbano. El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó el inicio de una “maniobra terrestre” en el sur del país, mientras el Ejército emitió una orden de evacuación masiva sobre la ciudad de Tiro y zonas aledañas.

La campaña aérea en Beirut y las operaciones terrestres ya dejaron más de 800.000 desplazados y más de 1000 muertos, entre ellos al menos 118 menores, según cifras oficiales libanesas.

Los ataques en áreas previamente consideradas seguras marcan un endurecimiento en la estrategia contra Hezbollah, respaldado por Irán.

5. Israel también bajo ataque

El territorio israelí continúa recibiendo represalias. Una bomba de racimo iraní mató a una pareja de ancianos cerca de Tel Aviv, mientras que distintos puntos del país fueron alcanzados por misiles en jornadas consecutivas.

En Haifa, un ataque impactó el complejo Oil Refineries sin generar “daños significativos”, según el Ministerio de Energía. También se registraron impactos en una estación ferroviaria y en el aeropuerto Ben Gurion, principal hub internacional.

6. La ofensiva sobre la cúpula iraní

Uno de los ejes más sensibles del conflicto es la estrategia israelí de eliminación selectiva. En las últimas 48 horas, Tel Aviv aseguró haber eliminado a tres altos funcionarios, entre ellos Ali Larijani y Gholamreza Soleimani.

De acuerdo con información revelada por The Wall Street Journal, Israel está desplegando una campaña sistemática para desarticular la estructura de poder iraní. La ofensiva incluye ataques dirigidos tanto a líderes como a fuerzas de base, con el objetivo de debilitar el control interno.

Según estimaciones israelíes, ya se lanzaron 10.000 ataques dentro de Irán, con más de 2200 objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria, la milicia Basij y otras fuerzas. El saldo: miles de muertos y heridos.

7. Nuevo frente en el Mar Caspio

El conflicto se expandió hacia el norte en los últimos días. Por primera vez, Israel atacó objetivos en el mar Caspio, golpeando el puerto de Bandar Anzali. La operación incluyó bombardeos sobre buques, infraestructura y centros de comando.

El Ejército israelí calificó la ofensiva como “sistemática” y aseguró haber neutralizado la capacidad naval iraní en la zona, abriendo un nuevo teatro de operaciones.

8. Los frentes internos de Donald Trump

En Washington, el conflicto también escala en el plano interno. La administración Trump evalúa desplegar miles de efectivos adicionales en Medio Oriente. Entre las opciones, se analiza garantizar la seguridad del tránsito petrolero en Ormuz, lo que implicaría una fuerte presencia aérea y naval.

Algunas alternativas más agresivas incluyen el despliegue de tropas en territorio iraní —incluida la isla de Kharg— o la intervención para asegurar reservas de uranio altamente enriquecido.

Sin embargo, cualquier incursión terrestre implica costos políticos significativos. El bajo apoyo interno a una nueva guerra y las promesas de campaña de evitar conflictos prolongados condicionan la toma de decisiones.

Por ahora, las fuentes descartan una acción inminente, aunque reconocen que la planificación está en marcha.

Fuente: Ámbito