Las declaraciones de un empresario del sector admitiendo sobreprecios del 70% reavivaron la disputa entre el Gobierno y parte del empresariado industrial. En el trasfondo, una discusión más profunda: proteccionismo, privilegios y el costo que durante años pagaron los consumidores argentinos.
El sinceramiento que desató la tormenta
“Estábamos robando con los precios de los neumáticos”. La frase -que algunos la calificaron como de “sincericidio”-fue pronunciada por Roberto Méndez, CEO de una de las principales cadenas de distribución del país. Reconoció que durante años de restricciones a las importaciones el sector trabajó con márgenes extraordinarios, con remarcaciones cercanas al 70%. La confesión dejó al desnudo algo incómodo: el costo del proteccionismo no fue abstracto, lo pagaron millones de consumidores.
Milei sube la apuesta: de la crítica al señalamiento
El presidente Javier Milei calificó de “delincuentes” a quienes, según su interpretación, utilizaron el nacionalismo económico como escudo para obtener ganancias extraordinarias. La apertura económica no es presentada solo como una política comercial, sino como una decisión moral destinada a terminar con lo que el Gobierno denomina “empresaurios”.
El caso FATE: la tensión real del proceso
Mientras se exponen rentabilidades extraordinarias del pasado, FATE anunció el cierre de su planta y el despido de 920 trabajadores. Aquí aparece la tensión estructural: la apertura corrige precios, pero también obliga a competir sin red. La pregunta es si el modelo anterior sostenía empleo genuino o estructuras financiadas por consumidores cautivos.
Proteccionismo, privilegios y costos ocultos
Durante años, la protección se justificó en nombre del trabajo nacional y la soberanía productiva. Pero cuando se admiten márgenes del 70%, la discusión cambia: la protección deja de ser defensa productiva y pasa a ser transferencia de ingresos desde consumidores hacia sectores concentrados.
Cuadro comparativo: Proteccionismo vs. Apertura
| Proteccionismo | Apertura |
| Precios internos elevados por menor competencia | Precios alineados a valores internacionales |
| Rentabilidades extraordinarias en sectores protegidos | Márgenes ajustados a estándares globales |
| Consumidores cautivos | Consumidores con mayor poder de elección |
| Empleo sostenido artificialmente | Empleo sujeto a competitividad y reconversión |
| Dependencia estructural del Estado | Incentivo a eficiencia e innovación |
Una lectura más profunda: nacionalismo económico como religión civil
El historiador italiano Loris Zanatta ha definido al populismo latinoamericano como una forma de “religion civil”, una estructura cultural donde el Estado asume un rol redentor y el pueblo es concebido como sujeto moral homogéneo. En ese esquema, la “industria nacional” deja de ser una categoría económica para convertirse en un símbolo sagrado.
La defensa del mercado interno y la protección de determinados sectores se presentan entonces como actos de fe patriótica. Quien cuestiona ese esquema no es simplemente un liberal: es señalado como traidor al pueblo. El mérito individual y la competencia quedan subordinados a una narrativa moral donde el Estado distribuye y protege.
La discusión actual enfrenta así dos cosmovisiones: una basada en la tutela estatal como expresión de justicia social redentora, y otra que propone reglas impersonales, competencia y responsabilidad empresarial sin privilegios.
Congreso y definiciones: la batalla entra en su fase institucional
El 1° de marzo, con la apertura de las sesiones ordinarias, el presidente Milei inaugurará una etapa donde estas ideas deberán traducirse en leyes concretas.
La reforma laboral marcó un punto de inflexión. Pero en el horizonte aparecen debates aún más sensibles, como la reforma del régimen penal juvenil y la discusión sobre la ley de glaciares. El Congreso deberá definir si consolida un modelo de reglas abiertas y competitividad o si vuelve a esquemas de regulación expansiva.
La batalla cultural deja de ser discursiva y pasa a ser institucional. Allí se verá si la Argentina avanza hacia un sistema donde la competencia discipline tanto al Estado como a los empresarios, o si prevalece nuevamente la lógica del privilegio y la protección selectiva.
La confesión sobre los neumáticos fue una revelación. Lo que viene ahora es una definición institucional que marcará el rumbo económico y cultural de las próximas décadas.
Fuentes: Declaraciones públicas de Roberto Méndez; Agencia Noticias Argentinas (NA), 26/02/2026; cobertura del conflicto FATE.
Elaboración propia LVD.
