Con el envío formal del tratado al Congreso brasileño por parte de Lula da Silva, el Acuerdo Mercosur–Unión Europea vuelve a tomar impulso institucional. En la Argentina, el tema ya figura en el temario de las sesiones extraordinarias impulsadas por el presidente Javier Milei, anticipando un debate que también llegará a las legislaturas provinciales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, remitió esta semana al Congreso Nacional el texto del Acuerdo Mercosur–Unión Europea para iniciar su proceso de ratificación parlamentaria. El gesto político no es menor: coincide con el inicio del período legislativo 2026 y busca acelerar la internalización de un tratado que, tras más de 25 años de negociaciones, continúa enfrentando resistencias, especialmente dentro de Europa.
Desde Brasilia, Lula expresó su confianza en que el Congreso “no medirá esfuerzos” para avanzar en la aprobación, destacando que el acuerdo abre “un nuevo ciclo de oportunidades” para las economías del bloque sudamericano, al ampliar exportaciones, atraer inversiones y fortalecer la competitividad empresarial.
Brasil marca el ritmo en el Mercosur
El impulso brasileño aparece como una señal clara hacia el resto de los socios del Mercosur. El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Hugo Motta, anticipó que el acuerdo será tratado con rapidez en la Comisión Mixta Permanente del Mercosur y llevado al recinto antes de fin de febrero.
El mensaje es directo: Brasil busca convertirse en el primer país del bloque en ratificar formalmente el tratado, habilitando así un escenario de aplicación progresiva, aun cuando en la Unión Europea el proceso siga trabado por objeciones judiciales y políticas.
Europa duda, pero el acuerdo sigue en pie
Del lado europeo, el camino no está despejado. El Parlamento Europeo resolvió frenar momentáneamente la ratificación hasta que se expida el Tribunal de Justicia de la UE, en un contexto de fuerte presión de sectores agrícolas —particularmente en Francia, Irlanda y Bélgica— que temen una mayor competencia de productos sudamericanos.
Sin embargo, desde el Consejo Europeo y la Comisión Europea no se descarta la aplicación provisional del acuerdo una vez que alguno de los países del Mercosur complete su ratificación, lo que refuerza la relevancia del movimiento brasileño.
Argentina: el tema vuelve al Congreso y a las provincias

En la Argentina, el presidente Javier Milei incluyó el tratamiento del Acuerdo Mercosur–Unión Europea dentro del temario de las sesiones extraordinarias del Congreso Nacional. Para el Gobierno, el tratado representa una pieza clave de su estrategia de apertura comercial e inserción internacional.
“El mayor logro del Mercosur desde su creación”, definió el propio mandatario, remarcando su potencial para integrar a la Argentina a uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo.
Economistas como Claudio Zuchovicki advierten, sin embargo, que se trata de una “arma de doble filo”: abre oportunidades para quienes estén preparados para competir, pero expone debilidades estructurales de sectores que arrastran problemas de costos, escala y productividad. En la misma línea, desde Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato alertó que sin una estrategia de fortalecimiento previo, muchas pequeñas y medianas empresas podrían quedar en desventaja.
Un debate que también involucra a Misiones
Más allá del debate nacional, el avance del acuerdo anticipa discusiones que inevitablemente llegarán a las provincias y a sus legislaturas. En Misiones, con una economía fuertemente ligada a producciones regionales como la yerba mate, el té, la forestoindustria y el tabaco, el Mercosur–Unión Europea plantea una pregunta central: ¿estamos preparados para competir en mercados de altos estándares?
El acuerdo no garantiza beneficios automáticos. Abre puertas, pero también exige una profunda revisión de políticas productivas, logísticas, sanitarias y fiscales. La experiencia europea muestra que la resistencia no surge solo del proteccionismo, sino del temor a perder competitividad frente a regiones que producen con menores costos estructurales.
En el centro de la agenda
El envío del tratado al Congreso brasileño vuelve a poner al Acuerdo Mercosur–Unión Europea en el centro de la agenda política y económica. No como una promesa abstracta, sino como una decisión concreta que obliga a pensar el desarrollo, la competitividad y el rol del Estado en un mundo cada vez más integrado.
Para la Argentina —y para Misiones en particular— el debate recién empieza. Sostenerlo vivo, con información, sin consignas fáciles y con mirada estratégica, será clave para que el acuerdo no sea solo una firma histórica, sino una verdadera oportunidad de transformación.
Fuente: Notas de Ámbito y LVD
