Una encuesta nacional de la consultora Trends muestra una paradoja que incomoda a muchos discursos instalados: mientras los ingresos no alcanzan y el consumo cae, una mayoría relativa de la sociedad mantiene expectativas positivas sobre el rumbo del país y sostiene su apoyo al gobierno de Javier Milei.
Una paradoja que desafía los relatos lineales
Los datos son duros y no admiten maquillaje. Según la última encuesta nacional de la consultora Trends, el 40% de los argentinos afirma que no llega a fin de mes, mientras que otro 32% reconoce que lo hace con dificultad. A eso se suma un dato igual de contundente: el 59% consume menos que el año pasado.
Estos números reflejan una realidad cotidiana que atraviesa hogares urbanos, trabajadores informales, jubilados y también sectores productivos golpeados por la recesión, incluidos muchos vinculados a las economías regionales.
Sin embargo, y aquí aparece la incomodidad para ciertos discursos, este deterioro económico no se traduce automáticamente en un rechazo político al Gobierno.
Un respaldo político que resiste al ajuste
La misma encuesta revela que Javier Milei mantiene niveles de apoyo cercanos al 50%, con un núcleo electoral que, lejos de erosionarse rápidamente, parece consolidarse.
Incluso proyectando escenarios electorales a futuro, el oficialismo aparece hoy con ventaja clara frente a una oposición fragmentada y sin liderazgo indiscutido.
¿Quién ganaría un balotaje Milei–Kicillof?

Ante un hipotético balotaje, Milei obtendría el 49% de los votos contra el 35% de Axel Kicillof, una diferencia de 14 puntos que no puede ser leída como marginal ni circunstancial.
¿Quién es hoy el líder de la oposición?

El sondeo muestra que Axel Kicillof concentra el 33% de las respuestas, desplazando a Cristina Fernández de Kirchner, que obtiene el 25%. Un dato no menor: el 24% de los encuestados no identifica a nadie como líder opositor.
¿Cómo evalúa la gestión de Milei?

La gestión del Gobierno recibe una evaluación positiva del 50%, frente a un 47% de desaprobación. La polarización existe, pero no debilita al oficialismo: lo ordena y lo consolida.
¿La inflación está bajando?

El 54% de los encuestados no siente que la inflación esté bajando, mientras que el 42% percibe una mejora.
¿Cómo siente su consumo respecto al año pasado?

El 59% afirma que redujo su consumo, mientras que el 41% declara haberlo aumentado.
Esperanza, aun en medio de la dureza
Cuando se consulta por los sentimientos predominantes, la esperanza aparece en primer lugar con el 45%, por encima del enojo o la tristeza. Este dato ayuda a entender por qué una parte mayoritaria de la sociedad parece aceptar la dureza del presente como costo de una expectativa de futuro mejor.
Una advertencia para Misiones y el agro
A este escenario se suma un factor que muchas veces se omite en las campañas y discursos que hoy se presentan como defensores del descontento social: el profundo desencanto de una parte importante de la población con la dirigencia política tradicional. Durante años, distintos gobiernos prometieron un futuro mejor que nunca llegó para amplios sectores sociales, mientras muchos de esos dirigentes sí lograron resolver su propia situación económica —y la de sus familias— al calor del poder. Ese divorcio entre promesas y resultados explica, en buena medida, por qué emergen figuras como Javier Milei y por qué, aun en medio del ajuste, una porción significativa de la sociedad sigue apostando a un cambio de rumbo.
Estos números deberían interpelar especialmente a quienes, desde sectores políticos, sindicales o corporativos, insisten en volver sin matices a recetas del pasado. En Misiones y particularmente en el sector agro-yerbatero, abundan discursos que hablan en nombre del malestar social, pero la encuesta muestra que ese malestar no se traduce automáticamente en adhesión a proyectos que prometen protección y control como únicas respuestas.
Tensión entre el pasado, el presente y la esperanza futura
La encuesta de Trends no niega el sufrimiento económico ni minimiza la caída del consumo. Lo que hace es poner en evidencia una tensión profunda entre un presente áspero y una expectativa de futuro que, para muchos argentinos, todavía vale la pena sostener.
Fuente: Encuesta Trends / ON24 / iProfesional
