El dirigente agropecuario misionero Cacho Ozeñuk trazó un duro diagnóstico sobre la crisis yerbatera: precios que no cubren costos, sobreoferta sin control, un INYM sin herramientas reales y una Provincia que, según afirma, carece de voluntad, empatía e ideas para proponer una política agraria que de alguna esperanza y establezca un objetivo.
En una nota reciente, donde fue entrevistado por Fredy Frank en radio FM Sol 89.3 de 25 de Mayo, Misiones, se refirió sin vueltas a diversos aspectos de la realidad del productor.
Un sector sin rentabilidad
Ozeñuk describe una situación límite para el productor primario. La hoja verde no alcanza a cubrir los costos básicos de producción. Producir a pérdida -sostiene- no es una opción: empuja a abandonar la actividad, emplearse en otra cosa o directamente emigrar del país.
Sobreoferta y una ley que no se cumple
El dirigente insiste en que existen herramientas legales para enfrentar la sobreoferta de yerba mate, pero que nunca se aplicaron correctamente. La limitación de plantaciones y la regulación de cosecha, previstas en la normativa vigente, quedaron en los hechos sin ejecución. Hoy -con las últimas modificaciones de las reglamentaciones- se planta y se cosecha libremente durante todo el año, con impactos negativos tanto en precios como en la calidad del producto final.
El rol del INYM: sin poder real
Tras reunirse con el nuevo presidente del INYM, Ozeñuk plantea interrogantes claves: “qué funciones reales tendrá el Instituto y si contará con facultades efectivas para intervenir”. A su entender, el organismo fue incapaz históricamente de cumplir su rol regulador y hoy carece de herramientas para ordenar el mercado y garantizar precios que cubran costos.
Precios bajos y concentración de beneficios
Si bien reconoce responsabilidades compartidas entre el plan económico nacional y el INYM, Ozeñuk es especialmente crítico del proceso de concentración. Afirma que las grandes industrias exportadoras, con amplios márgenes en el mercado externo, presionan a la baja el precio de la hoja verde, afectando a pequeños y medianos productores, cooperativas y secaderos.
La Provincia: sin empatía ni política agraria
Uno de los pasajes más duros del reportaje apunta al Gobierno provincial. Ozeñuk descarta que el problema central sean los impuestos que cobra Rentas, ya que el productor primario está exento de Ingresos Brutos. El problema -dice- es más profundo: “hay falta de compromiso, ausencia de escucha y una política agraria inexistente desde hace años”. Proyectos presentados nunca fueron implementados y el productor está desamparado.
Empatía y futuro
El dirigente reclama empatía y una mirada integral sobre el sistema productivo misionero. Advierte que la crisis es general y no se limita solo a la yerba: el té resiste mejor por su estructura y poca mano de obra, los aserraderos de madera dura están en grave situación y solo algunos que cortan pino elaboran productos con agregado de valor y/o son exportadores logran sostenerse.
Sin una política agraria clara, el futuro del interior productivo aparece comprometido.
Mirando el fondo del problema
Más allá de la coyuntura de precios, del plan económico nacional o de las tensiones propias del mercado, el testimonio de Cacho Ozeñuk vuelve a poner sobre la mesa una discusión más profunda y persistente: la ausencia de una política agraria en Misiones.
Desde hace años, la producción primaria parece quedar librada a la inercia, a la improvisación o a respuestas tardías, sin una estrategia clara que ordene, equilibre y proyecte al sector al future con metas claras. La yerba mate expone hoy con crudeza ese vacío, pero no es un caso aislado: el té, la foresto‑industria y otras economías regionales muestran síntomas similares.
En este contexto, la demanda de empatía que surge desde el interior productivo no es un reclamo emocional, sino político. Implica escuchar, comprender y actuar. Sin reglas claras, sin control de la oferta y sin una visión de largo plazo, el riesgo no es solo la pérdida de rentabilidad, sino el vaciamiento silencioso del interior misionero.
El debate está abierto. Y voces como la de Ozeñuk -y las de quienes se animan a amplificarlas desde los medios locales- son una invitación necesaria a darlo de cara a la sociedad.
Nota del editor:
El audio completo del reportaje radial se encuentra disponible como anexo para quienes deseen escuchar directamente las declaraciones del entrevistado.
Fuente: LVD
