De la urgencia a la prevención: el cambio cultural que Argentina necesita en salud

Nacional VOCES QUE ORIENTAN

Por Lic. Mónica Ocampo

Hablar de salud en Argentina sigue siendo, en gran medida, hablar de enfermedad. Nuestro sistema sanitario y también nuestra cultura está estructurado para actuar cuando el daño ya está hecho. Corremos detrás de la urgencia, naturalizamos el dolor, postergamos los controles y consultamos cuando el cuerpo grita lo que durante años susurró.

Pero ¿por qué no cuidamos nuestra salud?

La respuesta no puede recaer únicamente en la responsabilidad individual. Es cierto que muchas veces elegimos mal: comemos de manera inadecuada, somos sedentarios, fumamos, abusamos del alcohol, dormimos poco y vivimos bajo altos niveles de estrés. Sin embargo, también es cierto que no hemos sido educados sistemáticamente para el autocuidado. Nadie nos enseñó, desde pequeños, que la salud no es simplemente “no estar enfermos”, sino un estado que se construye todos los días.

En Argentina faltan políticas públicas sólidas y sostenidas en el tiempo que prioricen la prevención por sobre la enfermedad. Se invierte mucho más en tratamientos de alta complejidad que en programas de promoción de la salud. Se destinan recursos a lo curativo, pero no siempre a lo educativo. Y sin educación sanitaria, no hay cambio cultural posible.

El autocuidado debería enseñarse en la escuela con la misma importancia que matemáticas o lengua. Los niños deberían aprender qué significa alimentarse bien, por qué es necesario moverse todos los días, cómo gestionar sus emociones, por qué el descanso es clave, qué implica el consumo problemático y cómo prevenir enfermedades crónicas. Si sembramos conciencia en la infancia, cosecharemos adultos más responsables con su cuerpo.

También es necesario un Estado que acompañe: campañas permanentes y no esporádicas, espacios públicos seguros para la actividad física, acceso real a alimentos saludables, equipos de salud fortalecidos en atención primaria y una mirada comunitaria que promueva la prevención.

La salud no se construye en un consultorio, se construye en la casa, en la escuela, en el barrio y en las decisiones cotidianas. Pero para que esas decisiones sean posibles, deben existir condiciones que las favorezcan.

Si seguimos trabajando solo sobre la enfermedad, llegaremos siempre tarde. El verdadero cambio empieza antes: empieza en la educación, en la prevención y en el compromiso colectivo de entender que el cuerpo es el único lugar que habitaremos toda la vida.

Cuidarlo no debería ser una opción. Debería ser una política de Estado y una convicción social.

Lic. Mónica Ocampo
Licenciada en Enfermería – Est. Magíster en Redes de Salud – Posgrado en Gestión