Desde una mirada nacional, pero con implicancias directas para Misiones y las economías regionales, el análisis de Fausto Spotorno permite pensar cómo el nuevo rumbo económico interpela a los territorios productivos en un escenario de mayor apertura e integración al mundo.
Nota del editor:
Las reflexiones finales y los vínculos con Misiones y las economías regionales corresponden a un análisis propio de La Voz Disruptiva, elaborado a partir de la entrevista concedida por Fausto Spotorno al diario Ámbito Financiero.
Inflación, dólar, actividad y reconversión productiva: tensiones de corto plazo y desafíos estructurales en una Argentina que busca normalizar su economía. Reflexiones que surgen a partir de la entrevista dada por el economista Fausto Spotorno al diario Ámbito Financiero.

Inflación y valor del dólar
Spotorno señala que la política monetaria contractiva aplicada al inicio de la gestión de Milei, permitió evitar un desborde inflacionario. Sin embargo, la desaceleración sostenida enfrenta obstáculos inevitables: la corrección de tarifas atrasadas, la necesidad de recomponer reservas y el impacto rezagado de los movimientos cambiarios previos y postelectorales.
Un punto central de su análisis es que el nivel del tipo de cambio no lo define el Gobierno sino el mercado. Intentar sostener artificialmente un dólar más alto no garantiza competitividad si la inflación termina licuando el tipo de cambio real. En ese marco, la inflación reciente refleja más un proceso de ajuste de precios relativos que una pérdida de control macroeconómico.
Recuperación de la actividad económica
El esquema, extremadamente contractivo previo a las elecciones no podía sostenerse indefinidamente. Relajar la política monetaria era condición necesaria para reactivar la actividad, pero ello implica aceptar una inflación más resistente a la baja.
Spotorno es claro: el actual esquema no es compatible con una inflación mensual del 3% y menos aún con niveles cercanos al 1%. Un escenario más realista sería consolidar tasas en torno al 2% mensual, con tendencia descendente. La recesión, recuerda, no comenzó con el actual gobierno sino a mediados de 2023.
El Gobierno de Milei enfrenta múltiples objetivos
Uno de los núcleos del diagnóstico es que el Gobierno enfrenta demasiados objetivos con muy pocas herramientas: bajar la inflación, recomponer tarifas, pagar deuda, acumular reservas, remonetizar la economía y sostener la actividad. Estas metas presentan incompatibilidades inevitables en el corto plazo.
Lejos de ser una trampa del programa económico, Spotorno sostiene que estas tensiones son conocidas y aceptadas. A medida que se resuelve el problema dominante la inflación, emergen otros desequilibrios que habían quedado ocultos.
Acceso a los mercados de capitales internacionales
El panorama cambia al observar el mediano y largo plazo. Con equilibrio fiscal, reducción de la deuda y reglas de mercado, Argentina debería recuperar el acceso a los mercados internacionales, refinanciar vencimientos y reducir el riesgo país.
Ese proceso permitiría estabilizar la balanza de pagos y recuperar la demanda de dinero a niveles históricamente más normales. En el largo plazo, insiste Spotorno, el esquema macroeconómico cierra. El problema es el costo político y social del tránsito.
Proceso de dolarización y pago de la deuda
Uno de los datos más relevantes del último año es la magnitud de la dolarización privada registrada en 2025. Según Spotorno, durante ese año se produjo una salida cercana a los 30.000 millones de dólares por compras privadas de divisas, un comportamiento defensivo de los ahorristas previo a las elecciones últimas, que supera incluso episodios críticos del pasado.
Este fenómeno no debe confundirse con el stock total de deuda argentina, sino que refleja un flujo puntual de salida de capitales en un contexto de alta incertidumbre. El contraste es claro: mientras ingresan capitales productivos, especialmente vinculados a Vaca Muerta, por unos 11.000 a 12.000 millones de dólares anuales, la dolarización privada absorbe una parte sustancial de esos ingresos y dificulta la estabilización del mercado cambiario.
La dimensión política del programa económico
Spotorno introduce una variable central: la política. Un gobierno con base legislativa débil no puede darse el lujo de provocar una hiperinflación o una licuación masiva del patrimonio de los ahorristas sin poner en riesgo su continuidad.
Por eso, Milei optó por un ajuste fiscal rápido y contundente, pero un sendero más gradual en lo monetario y cambiario. El resultado es una economía que avanza corrigiendo desequilibrios sin resolverlos todos de una vez.
La reconversión del modelo productivo por el agotamiento del anterior
Aquí aparece el debate más relevante hacia adelante. La industria argentina prácticamente no crece desde el 2008, lo que evidencia el agotamiento del modelo previo basado en inflación, brecha cambiaria y subsidios implícitos.
La apertura y la normalización dejan al descubierto sectores que deben reconvertirse y otros que comienzan a emerger. El Estado, advierte Spotorno, tiene una capacidad muy limitada para aplicar políticas productivas quirúrgicas, por falta de coordinación y herramientas.
Misiones y las economías regionales: pensar el futuro
Este debate adquiere una dimensión particular para Misiones y las economías regionales. En un contexto de apertura y reconversión productiva, la provincia enfrenta el desafío de insertarse de manera inteligente en un nuevo esquema de comercio internacional, potenciado por el reciente acuerdo Mercosur–Unión Europea.
Para Misiones, ubicada en el corazón geográfico del Mercosur, el desafío no pasa por resistir el cambio, sino por prepararse para competir: mejorar productividad, calidad, logística e institucionalidad. La normalización macroeconómica abre oportunidades, pero también exige madurez política y estratégica.
La reconversión no será indolora, pero tampoco es evitable. El verdadero riesgo no es el cambio, sino quedarse inmóviles. Pensar el futuro productivo de Misiones y de la Argentina exige abandonar debates estériles y animarse a discutir, con realismo y visión, cómo integrarnos al mundo sin repetir errores del pasado.
¿Está preparada Misiones para este nuevo ciclo de apertura?
La respuesta no depende solo de las variables macroeconómicas, sino de la capacidad política, institucional y productiva para leer el cambio de época. En un mundo que vuelve a integrarse por regiones y cadenas de valor, el desafío para Misiones no es resistir la apertura, sino anticiparse, adaptarse y ocupar un lugar estratégico en el nuevo mapa del desarrollo.
Fuente: Diario Ámbito Financiero/ LVD
