{"id":799,"date":"2023-08-15T11:34:52","date_gmt":"2023-08-15T14:34:52","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/?p=799"},"modified":"2023-08-23T12:05:00","modified_gmt":"2023-08-23T15:05:00","slug":"rincon-literario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/2023\/08\/15\/rincon-literario\/","title":{"rendered":"RINCON LITERARIO"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Inmigrantes en viaje a Mendoza, con angustias y esperanzas como equipaje<\/h1>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hace ya m\u00e1s de un siglo, miles de personas llegaron a nuestra provincia en busca de su destino. Aqu\u00ed las esperaban algunos crecientes oasis en medio del desierto, \u00e1vidos de mano de obra. El presente texto es una peque\u00f1a parte de la novela \u201cLos Herederos del Nuevo Siglo\u201d, convertido en cuento breve.<\/h2>\n\n\n\n<p>Foto: MDZ<\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/dialog\/share?href=https:\/\/www.mdzol.com\/sociedad\/2023\/8\/13\/inmigrantes-en-viaje-mendoza-con-angustias-esperanzas-como-equipaje-360053.html&amp;app_id=111567329003164\" target=\"_blank\"><\/a><a href=\"whatsapp:\/\/send?text=Mira%20esto:%20https:\/\/www.mdzol.com\/sociedad\/2023\/8\/13\/inmigrantes-en-viaje-mendoza-con-angustias-esperanzas-como-equipaje-360053.html\"><\/a><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?text=Inmigrantes%20en%20viaje%20a%20Mendoza,%20con%20angustias%20y%20esperanzas%20como%20equipaje%20-%20MDZ%20Online&amp;url=https:\/\/www.mdzol.com\/sociedad\/2023\/8\/13\/inmigrantes-en-viaje-mendoza-con-angustias-esperanzas-como-equipaje-360053.html\" target=\"_blank\"><\/a><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/t.me\/share\/url?url=https:\/\/www.mdzol.com\/sociedad\/2023\/8\/13\/inmigrantes-en-viaje-mendoza-con-angustias-esperanzas-como-equipaje-360053.html\" target=\"_blank\"><\/a>POR&nbsp;PABLO G\u00d3MEZ<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:\"><\/a>El siglo veinte estaba reci\u00e9n completando su primera d\u00e9cada, ajeno a las urgencias de los obreros que sub\u00edan a uno de los \u00faltimos vagones del tren y se acomodaban como pod\u00edan entre sus pertenencias. Un silbido largo y agudo anunci\u00f3 que era la hora de partida, y la formaci\u00f3n empez\u00f3 a moverse, dejando lentamente atr\u00e1s en primer lugar a la estaci\u00f3n terminal, y luego, poco a poco, a la ciudad de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.mdzol.com\/temas\/buenos-aires-1950.html\"><strong>Buenos Aires<\/strong><\/a>. Llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n de Rafael la diferencia entre esta partida y la que hab\u00edan tenido<br>desde el puerto de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.mdzol.com\/temas\/malaga-8314.html\"><strong>M\u00e1laga<\/strong><\/a>, en barco, hac\u00eda menos de un mes atr\u00e1s. En aquella ocasi\u00f3n, familiares y habitantes de la ciudad saludaban con alegr\u00eda a los viajeros; ahora, ni en la terminal ni en el resto de los sitios urbanos por los que pasaban, ellos parec\u00edan ser importantes para las personas que quedaban al costado de las v\u00edas. Y de hecho era correcta la apreciaci\u00f3n del hombre; iban en uno de tantos trenes que tan solo en ese d\u00eda partir\u00edan hacia lo que los porte\u00f1os habitantes de<strong>&nbsp;Buenos Aires<\/strong>&nbsp;llamaban \u201cel interior\u201d, dando por sentado que eran ellos la puerta de ingreso de Argentina, siendo el resto del pa\u00eds un lugar al cual se podr\u00eda acceder casi exclusivamente atravesando esa entrada portuaria que era la ciudad capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez dejada atr\u00e1s la zona urbana, el tren comenz\u00f3 a atravesar interminables campos que, para esa \u00e9poca del a\u00f1o, estaban sembrados con ma\u00edz. Cost\u00f3 al campesino en un primer momento identificar de qu\u00e9 se trataban las plantaciones, a pesar de que en su pueblo natal hab\u00eda tambi\u00e9n sembrad\u00edos de ese cereal. Pero es que la magnitud de esa imagen, de campos en los que el sol se reflejaba en los ojos de los viajeros casi hasta quemarles la vista, mientras el viento mov\u00eda las plantas suavemente, era algo que ni<br>de cerca hab\u00eda observado el obrero en los sembrad\u00edos espa\u00f1oles; eran las plantaciones de su pueblo mucho m\u00e1s peque\u00f1as y m\u00e1s discontinuas, y era su espalda y no sus ojos quien apuntaba al sol en esas interminables jornadas cuando consegu\u00eda Rafael trabajo en la cosecha. Distinto era ahora, en la que \u00e9l era solo un observador de la inmensidad de los campos f\u00e9rtiles de la regi\u00f3n que rodeaba a ese puerto del que se alejaban m\u00e1s a cada minuto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.mdzol.com\/u\/fotografias\/m\/2023\/8\/12\/f768x1-1457986_1458113_15.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">CAMPOS EN LOS QUE EL SOL SE REFLEJABA EN LOS OJOS DE LOS VIAJEROS CASI HASTA QUEMARLES LA VISTA.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Elo\u00edsa observ\u00f3 a su esposo obnubilado, e interrumpi\u00f3 su letargo con una simple pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfA d\u00f3nde vuela su mente, Rafael, si es que se puede saber?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Si tan solo hubi\u00e9ramos tenido a disposici\u00f3n una peque\u00f1\u00edsima parte de este alimento, jam\u00e1s deber\u00edamos haber abandonado a nuestros padres para embarcarnos a vaya uno a saber a d\u00f3nde es que vamos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">No \u00e9ramos los due\u00f1os de las mazorcas en nuestro pa\u00eds, pero tampoco lo somos de las argentinas que mira por la ventanilla, por eso nos vinimos; para buscar una tierra en la que nos dejen tener nuestra propia comida, fruto del trabajo, sin tener que andar mendig\u00e1ndole nada a nadie.<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, Elo\u00edsa, es as\u00ed como usted me dice, \u00bfpero\u2026 por qu\u00e9 tan lejos de nuestro pueblo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Le voy a decir unas palabras que escuch\u00e9 por ah\u00ed, as\u00ed es que no vaya a decir despu\u00e9s que son ideas m\u00edas: mi pueblo va a ser ese lugar en el que puedan comer mis hijos; y ning\u00fan otro sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u201cEl lugar en el que coman mis hijos\u201d \u2013se repiti\u00f3 Rafael convencido de la maravillosa verdad que acababa de brindarle su amada \u2013as\u00ed ser\u00e1 entonces. Buscaremos ese pueblo que le d\u00e9 de comer a nuestros hijos, hasta que tengan la edad suficiente para irse a buscar su propio destino en donde sea que la vida los lleve. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.mdzol.com\/u\/fotografias\/m\/2023\/8\/12\/f768x1-1457988_1458115_0.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">VARIAS VECES PAR\u00d3 LA FORMACI\u00d3N A LO LARGO DE LOS CASI MIL KIL\u00d3METROS.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El tren continu\u00f3 su camino con rumbo oeste, perdiendo su carrera contra el sol que iba en la misma direcci\u00f3n. Los campos sembrados dejaron lugar a otros con grandes cantidades de vacas, y finalmente se convirtieron en una tierra \u00e1rida, rocosa, tan parecida a la tierra originaria de los viajeros que daba miedo. Al frente, se empez\u00f3 a divisar cada vez con mayor precisi\u00f3n la&nbsp; cordillera de los Andes, que crec\u00eda a cada momento, hasta llegar al punto en el que pensaron que iban a terminar chocando contra las monta\u00f1as si es que la m\u00e1quina no frenaba a tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias veces par\u00f3 la formaci\u00f3n a lo largo de los casi mil kil\u00f3metros que separaban al puerto de&nbsp;<strong>Buenos Aires<\/strong>&nbsp;de&nbsp;<strong>Mendoza<\/strong>, para rellenar sus tanques de agua y para subir o bajar a alg\u00fan circunstancial pasajero; aunque el grueso de la gente continuaba siendo la misma que se hab\u00eda subido en la ciudad inicial del viaje, y siguieron en su gran mayor\u00eda hasta el final del recorrido, para convertirse, quiz\u00e1 por el resto de sus vidas, en habitantes de esa provincia al pie de los Andes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inmigrantes en viaje a Mendoza, con angustias y esperanzas como equipaje Hace ya m\u00e1s de un siglo, miles de personas llegaron a nuestra provincia en busca de su destino. 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