{"id":6919,"date":"2025-06-25T11:21:52","date_gmt":"2025-06-25T14:21:52","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/?p=6919"},"modified":"2025-09-17T20:41:38","modified_gmt":"2025-09-17T23:41:38","slug":"el-te-misionero-tambien-camino-al-ocaso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/2025\/06\/25\/el-te-misionero-tambien-camino-al-ocaso\/","title":{"rendered":"El t\u00e9 misionero: \u00bfTambi\u00e9n camino al ocaso?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Por Alberto Tom\u00e1s R\u00e9 \u2013 Especial para La Voz Disruptiva<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:24px\"><em><strong>Como ocurri\u00f3 con el tung o la citricultura, el t\u00e9 parece encaminarse hacia un final anunciado. Ca\u00edda de exportaciones, costos insostenibles y falta de pol\u00edticas p\u00fablicas empujan a los peque\u00f1os productores a abandonar una actividad que supo ser s\u00edmbolo del desarrollo misionero.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Con cada nuevo ciclo productivo, los testimonios que emergen desde las chacras tealeras de Misiones repiten una misma realidad: la de una econom\u00eda regional que fue bandera de desarrollo y que hoy apenas sobrevive, sin norte claro ni pol\u00edticas que le marquen un rumbo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"168\" src=\"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Te.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6922\" style=\"width:795px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><br>La cosecha de t\u00e9 2025 termin\u00f3 con 45 d\u00edas de anticipaci\u00f3n, como ya hab\u00eda ocurrido en 2024. En esta oportunidad, se sumaron factores clim\u00e1ticos adversos, plagas persistentes como el \u00e1caro, la ca\u00edda de los precios internacionales y el estancamiento de la demanda, especialmente del mercado estadounidense que absorbe el 70% de las exportaciones argentinas.<br>Seg\u00fan datos del sector -no oficiales-, la producci\u00f3n cay\u00f3 entre un 30 y un 40%. A los problemas ya enumerados, se sum\u00f3 un fen\u00f3meno m\u00e1s letal y dif\u00edcil de solucionar: una comprometida competitividad externa. Ante todo ello, los industriales se vieron obligados a parar antes de lo habitual, dejando a cientos de trabajadores sin tareas y a los productores sin ingresos. El saldo perjudic\u00f3 a todos: industriales con pocas ventas, ingresos deprimidos y una sensaci\u00f3n generalizada de estar retrocediendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En septiembre de 2024, la Comisi\u00f3n Provincial del T\u00e9 (COPROT\u00c9) celebraba la fijaci\u00f3n del precio de inicio de zafra en $80 el kilo, destacando \u201c<strong>el di\u00e1logo y la previsibilidad<\/strong>\u201d. Nueve meses despu\u00e9s, lo que prevalece es la resignaci\u00f3n. El propio ministro del Agro Facundo Sartori, advert\u00eda entonces que se necesitaban condiciones clim\u00e1ticas y de mercado favorables. No hubo ninguna de las dos. Tampoco, capacidad estatal para contener una tormenta que lleva m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de desgaste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201c<strong><em>Estamos trabajando para vivir\u201d<\/em><\/strong>, dec\u00eda Dar\u00edo Schauer, productor tealero, en marzo de este a\u00f1o. Y lo dec\u00eda con d\u00e9cadas de experiencia encima, con maquinaria de los a\u00f1os \u201960, sin posibilidad de reinversi\u00f3n y con una mano de obra que migra hacia Brasil o Paraguay. La reconversi\u00f3n, como soluci\u00f3n te\u00f3rica, tambi\u00e9n es inviable: arrancar una hect\u00e1rea de t\u00e9 y preparar el suelo para otra cosa cuesta m\u00e1s de tres millones de pesos. Muchos optan por el herbicida como soluci\u00f3n de emergencia. Una met\u00e1fora cruda de la situaci\u00f3n: matar el t\u00e9 para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El relato de Cristian Klingbeil, productor de la zona centro, es elocuente: producir cuesta m\u00e1s que lo que el mercado est\u00e1 dispuesto a pagar. El precio m\u00ednimo fijado por la COPROT\u00c9 ($80 por kilo de hoja verde) no se cumpli\u00f3 en muchas operaciones, y los costos, especialmente el combustible y la energ\u00eda, hacen inviable la rentabilidad de los peque\u00f1os y medianos productores. \u201c<strong><em>Estoy en duda si sigo\u201d<\/em><\/strong>, confiesa con la crudeza de quien ya ha visto cerrar varios emprendimientos a su alrededor y reemplazar el t\u00e9 por otro tipo de cultivo (\u00faltimamente por yerba mate).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las estad\u00edsticas no mienten. El 92% del t\u00e9 argentino se destina a exportaci\u00f3n y el 70% de ese total va a Estados Unidos. Cuando se hagan los n\u00fameros finales del 2025, las ventas caer\u00e1n al menos un 15% respecto de un a\u00f1o normal, seg\u00fan estimaciones privadas. Mientras tanto, el precio internacional del t\u00e9 sigue bajando, presionado por gigantes productores como India, Kenia y Sri Lanka, que operan con mano de obra barata y facilidades estatales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Frente a ese panorama, la esperanza del sector parece resumirse en una sola palabra: devaluaci\u00f3n. En cada entrevista, en cada declaraci\u00f3n, resuena el mismo pedido: se necesita un \u201c<strong>d\u00f3lar competitivo<\/strong>\u201d. Y la expectativa de una devaluaci\u00f3n aparece como la \u00fanica salida para recomponer ingresos en una econom\u00eda fuertemente dolarizada en sus costos y castigada por -lo que suponen- una moneda local apreciada. \u201c<strong><em>Para igualar condiciones con diciembre de 2023, necesitar\u00edamos un d\u00f3lar a $1.500\u201d<\/em><\/strong>, estim\u00f3 Klingbeil. Una soluci\u00f3n que m\u00e1s que estructural, parece m\u00e1gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Mientras tanto, el Estado se limita a acompa\u00f1ar con gestos m\u00ednimos: subsidios de fertilizantes o de electricidad que, seg\u00fan los propios productores, no alcanzan ni para cubrir los costos, mucho menos para reinvertir. No hay programas de reconversi\u00f3n, ni un plan estrat\u00e9gico, ni siquiera un diagn\u00f3stico oficial sobre las causas del retroceso sostenido de una econom\u00eda regional que durante a\u00f1os sostuvo empleo, divisas y cultura productiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El fen\u00f3meno no es nuevo. Las primeras luces de alerta, encendidas hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, fueron sistem\u00e1ticamente ignoradas. El t\u00e9 dej\u00f3 de ser prioridad en la agenda p\u00fablica. Hoy, su lugar lo ocupa apenas un casillero m\u00e1s en las estad\u00edsticas agr\u00edcolas, sin diagn\u00f3sticos serios ni estrategias sostenidas. La COPROT\u00c9, que hab\u00eda sido una herramienta interesante de concertaci\u00f3n, apenas logra garantizar la formalidad del inicio de zafra. Nada dice sobre qu\u00e9 hacer con una econom\u00eda estructuralmente quebrada y sin rumbo.<br><br>La salida que algunos sugieren \u2014una fuerte devaluaci\u00f3n del peso para ganar competitividad externa\u2014 no solo es incierta y coyuntural, sino que no resuelve el fondo del problema: un modelo agroexportador sin respaldo t\u00e9cnico, sin innovaci\u00f3n, sin inversi\u00f3n estatal ni privada y sin recambio generacional.<br><br>Sin un rumbo estrat\u00e9gico, con una COPROT\u00c9 cada vez m\u00e1s testimonial y un Estado provincial que no incide en el fondo del problema, la actividad se apaga en silencio. Como ocurri\u00f3 con el tung o ahora est\u00e1 pasando con los c\u00edtricos, son muestras de restos productivos que evocan una \u00e9poca perdida, el t\u00e9 misionero podr\u00eda estar entrando \u2014sin dramatismo, pero sin pausa\u2014 en su ocaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El paralelismo con otras actividades que marcaron \u00e9poca en Misiones -el tung hoy desaparecido- y la citricultura -apenas sobreviviendo- es inevitable. Ambas decayeron casi sin resistencia, la citricultura incluso a pesar de las cuantiosas inversiones en plantas industriales, que pag\u00f3 todo el pa\u00eds con los dineros del Fondo Especial del Tabaco (FET). \u00bfCorre el t\u00e9 el mismo destino?<br><br>Mientras algunos productores experimentan con alternativas como la palta o el turismo rural, o ahora se habla del caf\u00e9, muchos otros no tienen opci\u00f3n. Eliminar una plantaci\u00f3n de t\u00e9 implica un costo econ\u00f3mico y ambiental alt\u00edsimo.<br>Lo que se diluye con la ca\u00edda del t\u00e9 no es solo una econom\u00eda: es una cultura de trabajo, una identidad rural, un entramado social que se construy\u00f3 durante generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">As\u00ed muere el t\u00e9 misionero: sin gritos, sin titulares, sin duelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Fuente: La Voz Disruptiva y Medios digitales<br><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alberto Tom\u00e1s R\u00e9 \u2013 Especial para La Voz Disruptiva Como ocurri\u00f3 con el tung o la citricultura, el t\u00e9 parece encaminarse hacia un final anunciado. Ca\u00edda de exportaciones, costos insostenibles y falta de pol\u00edticas p\u00fablicas empujan a los peque\u00f1os productores a abandonar una actividad que supo ser s\u00edmbolo del desarrollo misionero. 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