{"id":3797,"date":"2024-03-28T17:49:01","date_gmt":"2024-03-28T20:49:01","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/?p=3797"},"modified":"2024-03-28T17:49:03","modified_gmt":"2024-03-28T20:49:03","slug":"la-historia-oscura-detras-de-los-inicios-de-la-produccion-de-yerba-mate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/2024\/03\/28\/la-historia-oscura-detras-de-los-inicios-de-la-produccion-de-yerba-mate\/","title":{"rendered":"La historia oscura detr\u00e1s de los inicios de la producci\u00f3n de yerba mate"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\">A fines del siglo XIX y principios del XX, las grandes empresas yerbateras contrataban a \u201cmens\u00fas\u201d para llevar a cabo el arduo trabajo de la cosecha de la infusi\u00f3n m\u00e1s popular de Argentina. Estos trabajadores rurales eran reclutados bajo falsos pretextos y sujetos a condiciones laborales inhumanas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Camila Na\u00f3n  Para: Infobae<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Mens\u00fas cargando arrobas de yerba mate.\" height=\"1080\" width=\"1920\" class=\"\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/5FsIq3SCAJtdZgmOoPX0JzjQ324=\/420x236\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/VCZRJT2D6JEN7I4HH6JRDRQQJE.jpg%20420w\" srcset=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/5FsIq3SCAJtdZgmOoPX0JzjQ324=\/420x236\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/VCZRJT2D6JEN7I4HH6JRDRQQJE.jpg 420w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/t_ZHMEmtkF6AJRA2pHIJ6Cc_3_I=\/768x432\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/VCZRJT2D6JEN7I4HH6JRDRQQJE.jpg 768w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/MhfBJuca6hn4y1Z8ZbXk2ElqDJA=\/992x558\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/VCZRJT2D6JEN7I4HH6JRDRQQJE.jpg 992w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/QX8wCUCqbU-WsH6dp615e9j4fH0=\/1200x675\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/VCZRJT2D6JEN7I4HH6JRDRQQJE.jpg 1200w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/9gBNgOC4DN05QA8AmXqRWEp4tpQ=\/1440x810\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/VCZRJT2D6JEN7I4HH6JRDRQQJE.jpg 1440w\">Mens\u00fas cargando arrobas de yerba mate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La&nbsp;<strong>yerba mate<\/strong>&nbsp;es la infusi\u00f3n m\u00e1s consumida de la Argentina y su demanda no ha disminuido desde su aparici\u00f3n en \u00e9pocas coloniales. A pesar de su popularidad, la historia detr\u00e1s de su cultivo durante el fin del siglo XIX y las primeras d\u00e9cadas del siglo XX es menos conocida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El protagonista de esta historia es el trabajador de las plantaciones de yerba mate, mejor conocido como&nbsp;<strong>\u201cmens\u00fa\u201d<\/strong>. A fines de la d\u00e9cada de 1890, se establecieron en Paraguay y el noreste argentino reg\u00edmenes de trabajo forzado en los yerbales, cuyas condiciones eran comparables a la esclavitud. Los mens\u00fas eran reclutados en distintas ciudades de la provincia de&nbsp;<strong>Misiones<\/strong>&nbsp;y, bajo falsos pretextos, aceptaban ofertas como trabajadores rurales en la selva misionera del&nbsp;<strong>Alto Paran\u00e1<\/strong>, convencidos de que iban a recibir salarios dignos por su labor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Para comprender el contexto hist\u00f3rico de la explotaci\u00f3n de yerba mate y las condiciones a las cuales eran sometidos los mens\u00fas,&nbsp;<strong>Infobae<\/strong>&nbsp;habl\u00f3 con tres expertos sobre el tema:&nbsp;<strong>Mar\u00eda Ang\u00e9lica Amable<\/strong>, profesora de Historia en el Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya (ISARM) e integrante del consejo directivo de la Junta de Estudios Hist\u00f3ricos de Misiones,&nbsp;<strong>Liliana Mirta Rojas<\/strong>, tambi\u00e9n Profesora de Historia en ISARM y directora del Museo Regional An\u00edbal Cambas de Misiones, y&nbsp;<strong>Sebasti\u00e1n G\u00f3mez Lende<\/strong>, Doctor en Geograf\u00eda e investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (CONICET).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\">El contexto<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Los primeros antecedentes de explotaci\u00f3n laboral en el sector de la yerba mate datan desde la \u00e9poca colonial, cuando los conquistadores y encomenderos esclavizaron a las poblaciones nativas para recolectar los yerbales silvestres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">G\u00f3mez Lende, especialista en geograf\u00eda regional y autor de la investigaci\u00f3n \u201c<strong>De la acumulaci\u00f3n primitiva a la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n: superexplotaci\u00f3n laboral en la cosecha de yerba mate del nordeste argentino (1870-2018)<\/strong>\u201d, le traz\u00f3 la historia de la yerba mate a\u00a0<strong>Infobae<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Con las guerras de independencia, el pr\u00f3spero mercado de la yerba mate condujo nuevamente a la expoliaci\u00f3n de la fuerza de trabajo nativa bajo un esquema de \u2018peonaje por deudas\u2019. Fue en ese contexto que Paraguay qued\u00f3 con el control cuasi monop\u00f3lico de la producci\u00f3n de yerba mate, as\u00ed como con la administraci\u00f3n del actual territorio misionero, hasta que en 1827 la provincia de\u00a0Corrientes\u00a0ocup\u00f3 militarmente Misiones y se anex\u00f3 una porci\u00f3n de los yerbales paraguayos, pasando as\u00ed a explotar el recurso mediante permisos fiscales<\/em><\/strong>\u201d, explic\u00f3 el ge\u00f3grafo. \u201c<strong><em>Hacia la segunda mitad del siglo XIX, en un contexto donde por un lado el centro de gravedad de la actividad yerbatera comenzaba a desplazarse hacia Brasil y por el otro los yerbales y riquezas forestales de Misiones despertaban las apetencias argentinas, brasile\u00f1as y paraguayas por igual, la\u00a0Guerra de la Triple Alianza\u00a0de 1865-1870 permiti\u00f3 que Argentina se anexara parte del territorio paraguayo y que, con \u00e9l, se apoderara de pr\u00e1cticamente la totalidad de Misiones, con lo cual Paraguay perdi\u00f3 el control sobre el mercado y el recurso yerbatero<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En 1875, se habilit\u00f3 formalmente la explotaci\u00f3n de los grandes yerbales silvestres y, un a\u00f1o despu\u00e9s, se sancion\u00f3 el&nbsp;<strong>Reglamento para la Explotaci\u00f3n de los Yerbales Fiscales<\/strong>. En 1881, el Estado nacional dictamin\u00f3 la secesi\u00f3n de Misiones y acord\u00f3 una l\u00ednea divisoria con Corrientes, reconociendo la autonom\u00eda separada de ambas provincias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Sin embargo, no pudo impedir que, pocos meses antes de la sanci\u00f3n de la norma, la legislatura correntina autorizara la privatizaci\u00f3n masiva de 2,1 millones de hect\u00e1reas de tierras fiscales, de las cuales 816.247 hect\u00e1reas correspond\u00edan a Misiones. As\u00ed, el 70 por ciento de su superficie original\u00a0fue repartido entre 29 compradores nacionales y extranjeros\u00a0dedicados a la especulaci\u00f3n de tierras y los negocios agroindustriales, y las tierras m\u00e1s ricas y productivas de Misiones se convirtieron en latifundios forestales y ganaderos<\/em><\/strong>\u201d, agreg\u00f3 G\u00f3mez Lende. \u201c<strong><em>Fue entonces cuando entraron en plena producci\u00f3n los mayores yerbales silvestres del Alto Paran\u00e1, controlados por un\u00a0oligopolio formado por compa\u00f1\u00edas brasileras y argentinas\u00a0con intereses no s\u00f3lo en la yerba mate sino tambi\u00e9n en los obrajes forestales y las flotas de barcos a vapor para el transporte de mercanc\u00edas y personas. Estas compa\u00f1\u00edas fueron estableciendo postas que paralelamente funcionaban como centros de expendio de bebidas alcoh\u00f3licas, juegos de azar y burdeles<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Entre estas empresas, se destacaban la \u201c<strong>Sociedad Industrial Paraguaya\u201d<\/strong>, la brasile\u00f1a \u201c<strong>Matte Larangeira<\/strong>\u201d y las argentinas \u201c<strong>Mascias\u201d, \u201cRodr\u00edguez y C\u00eda.\u201d, \u201cEscalada, Barthe y Arrillaga\u201d, \u201cN\u00fa\u00f1ez y Gibaja\u201d, \u201cMartin y C\u00eda.\u201d y \u201cLa Plantadora<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Pero, pese a que el mercado yerbatero era pr\u00f3spero y altamente rentable, estas empresas se enfrentaron a un problema: la escasez de fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>A ra\u00edz de la Guerra de la Triple Alianza, una masa de abor\u00edgenes y en menor medida criollos hab\u00eda quedado violentamente despose\u00edda de todo medio de producci\u00f3n y de vida, convirti\u00e9ndose en grupos semi n\u00f3mades que desarrollaban desplazamientos pendulares en la zona de la triple frontera<\/em><\/strong>\u201d, explic\u00f3 el ge\u00f3grafo. \u201c<strong><em>Pese a no contar con m\u00e1s medios de subsistencia que la caza, la recolecci\u00f3n y la agricultura itinerante, estos grupos sociales no ten\u00edan inter\u00e9s en dirigirse voluntariamente al mercado para ofrecer su fuerza de trabajo y convertirse en asalariados de las compa\u00f1\u00edas.\u00a0La figura del \u2018mens\u00fa\u2019 fue la respuesta de los capitalistas yerbateros para resolver dicho problema<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\">El mens\u00fa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Por su parte, Amable y Rojas han realizado muchas investigaciones en conjunto y publicado varios libros, siendo co-autoras de \u201c<strong>Historia Misionera: Una Perspectiva Integradora<\/strong>\u201d, \u201c<strong>Historia de la Provincia de Misiones Siglo XX<\/strong>\u201d, y \u201c<strong>La Yerba Mate en la Historia Misionera<\/strong>\u201d, este \u00faltimo siendo publicado en el 2022. Entre sus temas de trabajo, investigaron en profundidad\u00a0<strong>el rol del mens\u00fa en la explotaci\u00f3n de yerba mate<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>En general a todos los peones de los yerbales \u2013desde el siglo XIX\u2013 se les conoc\u00eda como mensualeros, de all\u00ed la denominaci\u00f3n de \u2018mens\u00fa\u2019\u2013 el que cobraba su trabajo por mes<\/em><\/strong>\u201d, contaron las historiadoras en una entrevista compartida. \u201c<strong><em>En su mayor\u00eda eran mestizos que hablaban en guaran\u00ed. Pod\u00edan ser paraguayos, brasile\u00f1os o correntinos. A veces algunos se \u2018conchababan\u2019 para trabajar en los yerbales escapando de la justicia por delitos cometidos. Eran h\u00e1biles para distintas labores, algunas muy rudas y pesadas<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Un mens\u00fa cargando arrobas pesadas de yerba mate\" height=\"1080\" width=\"1920\" class=\"\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/xA11zffNGqeKOZ-E5UTwkYqecfU=\/420x236\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/AC7ICCEMC5HVTMNQG4MEZW5O6A.jpg%20420w\" srcset=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/xA11zffNGqeKOZ-E5UTwkYqecfU=\/420x236\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/AC7ICCEMC5HVTMNQG4MEZW5O6A.jpg 420w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/nDXxvHJLafhqZ1c4mM1CMgMsJ6k=\/768x432\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/AC7ICCEMC5HVTMNQG4MEZW5O6A.jpg 768w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/EVP1iB9yosQfiMp-Np6DWD7nCqI=\/992x558\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/AC7ICCEMC5HVTMNQG4MEZW5O6A.jpg 992w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/Nb5_xbDLtB4plj3_LeQ2Vxcz2rM=\/1200x675\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/AC7ICCEMC5HVTMNQG4MEZW5O6A.jpg 1200w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/WlwFQnmqORID1rGPYvvpLu_lM-M=\/1440x810\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/AC7ICCEMC5HVTMNQG4MEZW5O6A.jpg 1440w\">Un mens\u00fa cargando arrobas pesadas de yerba mate<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Para llevar adelante el cultivo de lo que en su \u00e9poca se refer\u00eda al\u00a0<strong>\u201coro verde\u201d<\/strong>, las empresas contrataban a\u00a0<strong>\u201cconchabadores\u201d<\/strong>, conocidos tambi\u00e9n como \u201cenganchadores\u201d, para buscar mano de obra. Los <strong>conchabadores<\/strong> fueron actores centrales para la formaci\u00f3n de los equipos de trabajo rural de la Argentina y estaban a cargo de reclutar a peones predominantemente correntinos, misioneros, entrerrianos y paraguayos para luego destinarlos al r\u00e9gimen laboral en la selva misionera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>En las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, el resurgimiento de la industria yerbatera y maderera exigi\u00f3 mano de obra; la escasa poblaci\u00f3n del Territorio Nacional de Misiones no fue suficiente y los yerbateros y madereros buscaron braceros fuera del territorio, en las poblaciones fronterizas de Paraguay, Brasil y de Corrientes, por medio de \u201cenganchadores<\/em><\/strong>\u201d o enviados especiales quienes\u00a0<strong>percib\u00edan una suma de dinero por cada candidato<\/strong>\u201d, explicaron Amable y Rojas. \u201c<strong><em>Se presentaban en despachos de bebidas y buscaban interesados a quienes embriagaban para convencerlos de aceptar el trabajo, ofreci\u00e9ndoles \u2018adelanto\u2019 de dinero a cuenta del futuro trabajo en los yerbales. Se los trasladaba a Posadas \u2013el pasaje a cuenta del trabajador\u2013 y entonces comenzaba la desdicha del mens\u00fa<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Aunque la mayor cantidad de trabajadores fueron reclutados en Posadas, exist\u00edan otros centros de conchabo en Misiones que funcionaban en menor medida, como&nbsp;<strong>Candelaria<\/strong>,&nbsp;<strong>Santa Ana<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>San Ignacio<\/strong>. Tambi\u00e9n exist\u00edan puntos activos de reclutamiento en las ciudades paraguayas de&nbsp;<strong>Encarnaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Barrac\u00f3n<\/strong>. Era en estos lugares donde los peones obten\u00edan su adelanto y firmaban el boleto de conchabo. Los mens\u00fas sol\u00edan dejar el dinero recibido a sus familias, mientras que tambi\u00e9n era muy com\u00fan que lo gastaran en las tabernas y burdeles de Posadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Antes de partir, el pe\u00f3n ya est\u00e1 endeudado con el empresario o patr\u00f3n por haber gastado el adelanto. Una vez en los campamentos,\u00a0cobraba en vales\u00a0y s\u00f3lo consegu\u00eda comprar los productos de los negocios que pertenec\u00edan a los patrones, a\u00a0precios desorbitantes. Cuando terminaba el \u2018conchabo\u2019 o contrato y se hac\u00edan las cuentas, el pe\u00f3n siempre deb\u00eda al patr\u00f3n, por lo que continuaba su conchabo hasta saldar la deuda<\/em><\/strong>\u201d, agregaron Amable y Rojas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El contrato en el cual entraban los mens\u00fas no estipulaba con claridad cu\u00e1les ser\u00edan las condiciones de trabajo, las tareas a realizar en los yerbales, la duraci\u00f3n de la jornada, la remuneraci\u00f3n, los alimentos que recibir\u00eda, ni tampoco los d\u00edas de descanso. Pero tras firmar el boleto de conchabo, los mens\u00fas se preparaban para el viaje hacia el Alto Paran\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Junto a muchos peones m\u00e1s, era trasladado por v\u00eda fluvial al norte del territorio misionero \u2013haci\u00e9ndose cargo tambi\u00e9n del pasaje\u2013 hacinado en la cubierta de los buques, sin cama ni abrigo<\/em><\/strong>\u201d, relataron las historiadoras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\">Las condiciones de trabajo y el castigo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Apenas llegaban a su destino, los mens\u00fas fueron puestos a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Los peones y un capataz, que entraban a los montes para trabajar en los yerbales, constitu\u00edan la \u2018comitiva\u2019, que era contratada por un empresario yerbatero, por lo general era\u00a0un conjunto de 20 a 30 hombres<\/em><\/strong>\u201d, explicaron Amable y Rojas. \u201c<strong><em>Lo primero que hac\u00edan era establecer el lugar para el campamento, limpiaban el terreno y levantaban la rancher\u00eda para los peones. Los ranchos eran muy precarios, armaban con ca\u00f1as los catres para dormir y tambi\u00e9n utilizaban hamacas de arpillera<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Las tareas que realizaban los mens\u00fas eran diversas. Algunos tomaban el rol de&nbsp;<strong>\u201ctarefero\u201d<\/strong>, o encargado de cortar la yerba. Otros trabajaban de&nbsp;<strong>\u201cur\u00fa\u201d<\/strong>&nbsp;y se ocupaban de la torrefacci\u00f3n del producto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Las actividades se iniciaban con el corte de las ramas por el \u2018tarefero\u2019 y terminaban con el embarque de la yerba sapecada. El tarefero se internaba en el monte para cortar la yerba, trabajando desde la madrugada hasta el mediod\u00eda. Al atardecer sapecaba los gajos de yerba, pas\u00e1ndolos por un fuego vivo. La yerba sapecada era colocada en cestos de tacuara trenzada toscamente para transportarla<\/em><\/strong>\u201d, detallaron las historiadoras. \u201c<strong><em>Cuando llegaban los cestos o ra\u00eddos al campamento, el ur\u00fa desparramaba su contenido para revisarlo y comprobar si el sapecado estaba bien hecho y si las hojas no ten\u00edan ramas gruesas, horquetas, etc\u00e9tera. Luego la yerba estaba en condiciones de pasar a la torrefacci\u00f3n, tarea controlada por el \u2018ur\u00fa\u2019 y en la cual le ayudaban los\u00a0\u2018guaynos\u2019\u2013 que eran los m\u00e1s j\u00f3venes o ni\u00f1os<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Muchos de los tareferos llevaban al campamento ra\u00eddos que a veces&nbsp;<strong>pesaban hasta diez arrobas de yerba, cada arroba pesando m\u00e1s de once kilos<\/strong>. El naturalista y arque\u00f3logo argentino&nbsp;<strong>Juan Bautista Ambrosetti&nbsp;<\/strong>tambi\u00e9n destac\u00f3 las condiciones de miseria en las que viv\u00edan los mens\u00fas tras un recorrido que realiz\u00f3 en los yerbales de Misiones a fines del siglo XIX. Ambrosetti se\u00f1al\u00f3 que los mens\u00fas&nbsp;<strong>deb\u00edan traer como m\u00ednimo seis arrobas de yerba para pagarse su comida<\/strong>, pero cuanto m\u00e1s tra\u00edan era mejor, porque se les pagaba m\u00e1s. En los d\u00edas de lluvia ten\u00edan que llevar por lo menos tres arrobas para ganarse su alimentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Por su parte, cuando el Departamento Nacional de Trabajo finalmente envi\u00f3 a un inspector a evaluar las condiciones de trabajo de los mens\u00fas, en 1913, el inspector qued\u00f3 impresionado por la excesiva carga que transportaban, notando que&nbsp;<strong>los deformaba f\u00edsicamente<\/strong>&nbsp;a tal punto que al cabo de diez a\u00f1os ya no pod\u00edan continuar con la misma tarea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Los mens\u00fas tambi\u00e9n&nbsp;<strong>eran castigados con frecuencia<\/strong>, sea por no alcanzar la productividad diaria fijada o por m\u00ednimas infracciones disciplinarias. Recib\u00edan sanciones en forma de multas y crueles castigos, entre ellos azotes, latigazos y la utilizaci\u00f3n de cepos. Era com\u00fan que los mens\u00fas viajaran con su familia al Alto Paran\u00e1, donde&nbsp;<strong>las mujeres eran sujetas a violaciones por parte de los patrones y los hijos sometidos a la explotaci\u00f3n infantil<\/strong>. En situaciones donde el mens\u00fa se escapaba, los yerbateros buscaban por todos los medios recapturarlos y en otros casos,&nbsp;<strong>los mataban para mandar un mensaje a los dem\u00e1s trabajadores<\/strong>&nbsp;sobre las consecuencias de intentos de fuga.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\">El mens\u00fa en la cultura argentina<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Aunque la historia de explotaci\u00f3n del mens\u00fa no se conoce de manera amplia en la cultura general del pa\u00eds, s\u00ed logr\u00f3 captar la atenci\u00f3n de figuras reconocidas de Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El renombrado escritor uruguayo&nbsp;<strong>Horacio Quiroga<\/strong>&nbsp;fue encandilado para siempre por la selva misionera, a tal punto que construy\u00f3 su propia casa de madera en la localidad de San Ignacio, donde vivi\u00f3 durante varios a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"El escritor uruguayo Horacio Quiroga en su casa de San Ignacio, Misiones.\" height=\"774\" width=\"1032\" class=\"\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/OomXwwDpO8wBXqzRHuQ9cD1saAk=\/420x315\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/DOXXY4I7HRDXBGLIUPMENA7XIM.jpg%20420w\" srcset=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/OomXwwDpO8wBXqzRHuQ9cD1saAk=\/420x315\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/DOXXY4I7HRDXBGLIUPMENA7XIM.jpg 420w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/Kye4Ev62J1zCf-Xu_e7b-3ZfEe4=\/768x576\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/DOXXY4I7HRDXBGLIUPMENA7XIM.jpg 768w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/xp9EJCgQZCaqm22tBKa6MADHTFs=\/992x744\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/DOXXY4I7HRDXBGLIUPMENA7XIM.jpg 992w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/pI3fmorIBjS8sofYZifSe4aW6tI=\/1200x900\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/DOXXY4I7HRDXBGLIUPMENA7XIM.jpg 1200w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/bB5TpJCKE2KgSq8MLwmjOtyopJQ=\/1440x1080\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/DOXXY4I7HRDXBGLIUPMENA7XIM.jpg 1440w\">El escritor uruguayo Horacio Quiroga en su casa de San Ignacio, Misiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En 1917, Quiroga public\u00f3 el libro de cuentos llamado \u201cCuentos de amor de locura y de muerte\u201d. Uno de los cuentos, titulado&nbsp;<strong>\u201cLos Mens\u00fa\u201d<\/strong>, relataba las duras condiciones en las que viv\u00edan y trabajaban los peones rurales en el Alto Paran\u00e1 y el intento de fuga de dos de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En 1943, el escritor, poeta y periodista argentino&nbsp;<strong>Alfredo Varela&nbsp;<\/strong>public\u00f3&nbsp;<strong>\u201cEl R\u00edo Oscuro\u201d<\/strong>, su novela m\u00e1s conocida, que al igual que el cuento de Quiroga, versa sobre el trabajo de los explotados trabajadores de las plantaciones de yerba mate en el nordeste argentino. En 1952 se estren\u00f3 la pel\u00edcula&nbsp;<strong>\u201cLas aguas bajan turbias\u201d<\/strong>, basada en el libro de Varela, dirigida e interpretada por el cineasta&nbsp;<strong>Hugo del Carril<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Hugo del Carril durante el rodaje de &quot;Las aguas bajan turbias&quot;.\" height=\"1080\" width=\"1920\" class=\"\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/MRgcxMcgi7-6QU6TUPYFl8WHtqQ=\/420x236\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/65GZHD4GORBLPDUT6QQG4DCMD4.jpg%20420w\" srcset=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/MRgcxMcgi7-6QU6TUPYFl8WHtqQ=\/420x236\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/65GZHD4GORBLPDUT6QQG4DCMD4.jpg 420w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/-e6q1v2sZ2nWVy2eG8mt73pvdN4=\/768x432\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/65GZHD4GORBLPDUT6QQG4DCMD4.jpg 768w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/hNSTZSZCA1t8v1A-sHvlmOD_6AE=\/992x558\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/65GZHD4GORBLPDUT6QQG4DCMD4.jpg 992w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/tDQbWEz00ikdYLbs2YRftsWg9mQ=\/1200x675\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/65GZHD4GORBLPDUT6QQG4DCMD4.jpg 1200w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/F3ujhP_0oMocVcQ8emPcS6G_FfM=\/1440x810\/filters:format(webp):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/65GZHD4GORBLPDUT6QQG4DCMD4.jpg 1440w\">Hugo del Carril durante el rodaje de &#8220;Las aguas bajan turbias&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En 1966, el periodista y escritor argentino&nbsp;<strong>Rodolfo Walsh<\/strong>&nbsp;public\u00f3 un art\u00edculo en la revista&nbsp;<em>Panorama<\/em>, titulado&nbsp;<strong>\u201cLa Argentina ya no toma mate\u201d<\/strong>. Entre otros temas relacionados, Walsh describi\u00f3 el trabajo de los mens\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Ah\u00ed est\u00e1n, hormigueando entre las plantas verdes, con sus caras oscuras, sus ropas remendadas, sus manos ennegrecidas: la muchedumbre de los tareferos.\u00a0Hombres, mujeres, chicos, el trabajo no hace distingos\u201d<\/em><\/strong>, relata Walsh. \u201c<strong><em>No hay cabezas rubias ni apellidos ex\u00f3ticos entre ellos. El tarefero es siempre criollo, misionero, paraguayo, pe\u00f3n golondrina sin tierra<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Walsh tambi\u00e9n compil\u00f3 algunas de las protestas que le transmitieron los mens\u00fas en las entrevistas que tuvo con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Estamos todos abajo; nuestro jornal no sube; el familiar no te paga; estamos atenidos; apenas se gana para el pan; si uno come medio kilo de carne a la semana, ya es lindo; estamos a mate cocido; no tenemos ropa<\/em><\/strong>\u201d, son algunos de los comentarios que describi\u00f3 el periodista.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\">Esfuerzo para regular las condiciones laborales y el fin de la explotaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Desde 1876 existieron distintos reglamentos para la explotaci\u00f3n de yerbales y al trabajo de peones, que incluso establec\u00edan mecanismos de reclamos para los trabajadores. De todos modos, estas regulaciones&nbsp;<strong>no lograron impedir la explotaci\u00f3n de los mens\u00fas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Era sumamente dif\u00edcil que los trabajadores pudieran quejarse o reclamar, en primer lugar, porque los yerbales estaban lejos de los pueblos y aislados, s\u00f3lo se pod\u00eda salir de ellos con los medios de transporte de los empresarios y por las picadas que tambi\u00e9n eran propiedad de los mismos, como as\u00ed tambi\u00e9n las embarcaciones que estaban bien resguardadas en la costa, por si acaso llegaban hasta el r\u00edo. Por otra parte,\u00a0la ley era muy rigurosa con los trabajadores porque trataba de favorecer y garantizar la industria yerbatera<\/em><\/strong>\u201d, explicaron Amable y Rojas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Las historiadoras tambi\u00e9n agregaron que, desde la guerra contra el Paraguay hasta comienzos del siglo XX,&nbsp;<strong>la actividad yerbatera era extractiva<\/strong>. Cuando el modelo de explotaci\u00f3n pas\u00f3 a ser agr\u00edcola y se comenz\u00f3 a plantar la yerba, se modific\u00f3 tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de los trabajadores. Como los yerbales implantados quedaban cerca de los pueblos y ya no en el medio del monte, los peones ya no estaban confinados a lugares inaccesibles de los que no se pod\u00edan escapar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">G\u00f3mez Lende destac\u00f3 que &#8220;<strong><em>fue este fen\u00f3meno lo que particularmente caus\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en las condiciones laborales de los mens\u00fas&#8221;.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Lo que verdaderamente afect\u00f3 al negocio fue el paulatino agotamiento de los yerbales silvestres, que desde 1880 ven\u00edan languideciendo debido a la sobreexplotaci\u00f3n del recurso. Es decir,\u00a0lo que puso fin al calvario del mens\u00fa no fue la intervenci\u00f3n del Estado para poner fin a los atropellos de los capitalistas del sector, sino\u00a0la extinci\u00f3n de los yerbales selv\u00e1ticos, que cerr\u00f3 la etapa del extractivismo yerbatero y abri\u00f3 paso al cultivo de yerba mate, que ya desde principios del siglo XX ven\u00eda desarroll\u00e1ndose gracias a las familias de colonos europeos radicadas en Misiones a partir de la d\u00e9cada de 1880<\/em><\/strong>\u2033, agreg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El ge\u00f3grafo tambi\u00e9n hizo referencia a&nbsp;<strong>la complicidad de las autoridades pol\u00edticas de Misiones<\/strong>, que hicieron la vista gorda o inclusive participaron de la explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>En ciertas ocasiones, las deplorables condiciones de vida y trabajo del mens\u00fa, as\u00ed como las masacres que sol\u00edan ocurrir como castigo por fugas o, excepcionalmente, motines y revueltas, llegaban a o\u00eddos de legisladores porte\u00f1os, quienes llegaron a denunciar tal situaci\u00f3n en el Congreso de la Naci\u00f3n\u201d<\/em><\/strong>, cont\u00f3 G\u00f3mez Lende. \u201c<strong><em>Sin embargo, tales denuncias no prosperaron debido a que\u00a0los capitalistas yerbateros contaban con el apoyo del poder pol\u00edtico, judicial y policial de Misiones. De hecho, algunos jueces e incluso el c\u00f3nsul brasile\u00f1o en Posadas llegaron a estar directamente involucrados en hechos de sangre ligados a la explotaci\u00f3n del mens\u00fa, a lo cual se le suma que\u00a0era habitual que funcionarios y magistrados mantuvieran fluidos v\u00ednculos con las principales empresas yerbateras, algunas de las cuales pertenec\u00edan a poderosas familias de la pol\u00edtica local y nacional<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En 1912, el Departamento Nacional del Trabajo orden\u00f3 una primera inspecci\u00f3n sobre las condiciones laborales de los mens\u00fas. Al a\u00f1o siguiente, envi\u00f3 al&nbsp;<strong>inspector Jos\u00e9 El\u00edas Niklison<\/strong>&nbsp;a evaluar personalmente las condiciones de los obreros de los yerbales y de los obrajes madereros. Tras finalizar su inspecci\u00f3n, Niklison elev\u00f3 un detallado informe sobre las condiciones de trabajo en Misiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Responsabilizaba del problema a los empresarios, que por su deseo de lucro excesivo somet\u00edan a los trabajadores a esas condiciones infrahumanas y los ten\u00edan sujetos por medio de la violencia<\/em><\/strong>\u201d, explicaron Amable y Rojas. \u201c<strong><em>En ese a\u00f1o se intent\u00f3 frenar la ola de cr\u00edmenes y arbitrariedades creando la\u00a0Oficina de Informaci\u00f3n de la Gobernaci\u00f3n, dependiente de la\u00a0Jefatura de Polic\u00eda, cuyo fin era entregar a cada obrero una libreta gratuita que deb\u00eda contener datos personales del pe\u00f3n u obrero, datos del contrato celebrado, duraci\u00f3n del contrato, sueldo, precio de art\u00edculos de consumo indispensables, las liquidaciones, controles peri\u00f3dicos por parte de la gobernaci\u00f3n de los traslados de los trabajadores y de los obrajes<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En 1944, tras la implementaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n laboral conocida como el&nbsp;<strong>Estatuto del Pe\u00f3n Rural<\/strong>, impulsado por Juan Domingo Per\u00f3n, se fij\u00f3 la duraci\u00f3n de la jornada en nueve horas. Se impuso, adem\u00e1s, el descanso dominical y condiciones razonables de higiene y alojamiento para los trabajadores rurales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Sin embargo, estos logros fueron revertidos a fines del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>La desregulaci\u00f3n laboral de la d\u00e9cada de 1990 los sumi\u00f3 nuevamente en la precarizaci\u00f3n y la informalidad, despoj\u00e1ndolos de conquistas alcanzadas medio siglo atr\u00e1s \u2013\u2013la jubilaci\u00f3n, obra social, aportes patronales, seguros por riesgos de trabajo\u2013 y derechos hist\u00f3ricamente incumplidos \u2013aunque garantizados por la legislaci\u00f3n\u2013 como el aguinaldo, asignaciones familiares, vacaciones, y la indemnizaci\u00f3n inter-zafra<\/em><\/strong>\u201d, cont\u00f3 G\u00f3mez Lende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En el 2008 se sancion\u00f3 en Misiones la&nbsp;<strong>ley provincial 4.450<\/strong>, haciendo obligatoria la formalizaci\u00f3n de los tareferos, que a su vez lograron cierta representaci\u00f3n en el seno del&nbsp;<strong>Instituto Nacional de la Yerba Mate<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Otros reglamentos que mejoraron la situaci\u00f3n de los tareferos fue la instrumentaci\u00f3n de la&nbsp;<strong>Asignaci\u00f3n Universal por Hijo para la Protecci\u00f3n Social (AUHPS)<\/strong>&nbsp;en 2009 y la creaci\u00f3n del&nbsp;<strong>Sindicato de Tareferos de Jard\u00edn Am\u00e9rica (SITAJA)<\/strong>&nbsp;en 2011. El cosechero tambi\u00e9n pas\u00f3 a contar con la posibilidad de acceder al&nbsp;<strong>Subsidio Interzafra<\/strong>, que le proporciona ingresos bajos pero estables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Aunque necesarias para la supervivencia de estos agentes sociales, estas pol\u00edticas p\u00fablicas\u00a0no representan una soluci\u00f3n estructural\u00a0a la problem\u00e1tica laboral rese\u00f1ada, pues suponen un subsidio indirecto al capital al costear con fondos del erario p\u00fablico parte de las remuneraciones que en realidad deber\u00edan ser pagadas por los productores agr\u00edcolas, los secaderos y los contratistas<\/em><\/strong>\u201d, remarc\u00f3 G\u00f3mez Lende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se termin\u00f3 con la utilizaci\u00f3n de los conchabadores como intermediarios entre las empresas yerbateras y los tareferos contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>El rol que antes desempe\u00f1aban los conchabadores es ejecutado por empresas de servicios, en las cuales\u00a0las empresas yerbateras han tercerizado el reclutamiento, traslado y administraci\u00f3n de los cosecheros. Estos agentes negocian el precio de la cosecha y el flete con el propietario del yerbal, utilizando como variable de ajuste las condiciones laborales del tarefero y reteniendo como ganancia una parte de sus jornales<\/em><\/strong>\u201d, explic\u00f3 el ge\u00f3grafo. \u201c<strong><em>Si bien esta es la situaci\u00f3n general, existen singularidades: si las cuadrillas son reclutadas para yerbales pertenecientes a firmas agroindustriales, el v\u00ednculo capital-trabajo es m\u00e1s formal y estable; si, por el contrario, corre a cargo de productores agrarios directos, la relaci\u00f3n laboral es mucho m\u00e1s informal y precaria\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Los expertos entrevistados por&nbsp;<strong>Infobae<\/strong>&nbsp;destacaron que, aunque se observan varias rupturas de las circunstancias explotativas que los tareferos sufrieron a principios del siglo XX, siguen habiendo continuidades arquet\u00edpicas del mens\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Con matices,\u00a0las jornadas laborales no son demasiado distintas\u00a0a las que soportaba el mens\u00fa. Son prolongadas \u2013\u2013entre un m\u00ednimo de 9 horas y un m\u00e1ximo de 14 horas diarias, pero no incluyen turnos nocturnos, y durante los d\u00edas lluviosos rara vez se trabaja. Algunas empresas respetan el descanso dominical, otras no<\/em><\/strong>\u201d, detall\u00f3 G\u00f3mez Lende. \u201c<strong><em>Las remuneraciones contin\u00faan siendo baj\u00edsimas, independientemente de las regulaciones estatales mencionadas, aunque por lo general se abonan en moneda nacional de curso legal, a diferencia del pasado, cuando el pago en vales canjeables en las proveedur\u00edas era la regla y no la excepci\u00f3n. En resumidas cuentas,\u00a0tanto el mens\u00fa de anta\u00f1o como el tarefero contempor\u00e1neo siempre se hallan en el l\u00edmite \u2013o por debajo\u2013 del l\u00edmite de la m\u00e1s b\u00e1sica de las subsistencias<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Por su parte, las historiadoras Amable y Rojas destacaron&nbsp;<strong>la necesidad de conocer la historia de los mens\u00fas<\/strong>, dada la popularidad de la yerba mate que existe en la Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Se ha avanzado mucho para mejorar las condiciones de estos trabajadores, por ejemplo, erradicar el trabajo infantil en los yerbales, beneficios sociales, medios de transporte m\u00e1s seguros hacia los yerbales, la utilizaci\u00f3n de tijeras autom\u00e1ticas\u201d<\/em><\/strong>, destacaron. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>Sin embargo,\u00a0el trabajo del tarefero es muy duro, intenso, exigente, y poco remunerado\u2013 y merece ser reconocido por toda la sociedad que disfruta del mate<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Fuente: Infobae<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A fines del siglo XIX y principios del XX, las grandes empresas yerbateras contrataban a \u201cmens\u00fas\u201d para llevar a cabo el arduo trabajo de la cosecha de la infusi\u00f3n m\u00e1s popular de Argentina. Estos trabajadores rurales eran reclutados bajo falsos pretextos y sujetos a condiciones laborales inhumanas Por Camila Na\u00f3n Para: Infobae Mens\u00fas cargando arrobas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3799,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170,4,81,62],"tags":[66,67],"class_list":["post-3797","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-agricultura","category-economia","category-nacional","category-regional","tag-economia","tag-yerba-mate"],"blog_post_layout_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-150x150.jpeg",150,150,true],"full":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3.jpeg",1480,980,false]},"categories_names":{"170":{"name":"Agricultura","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/category\/agricultura\/"},"4":{"name":"Econom\u00eda","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/category\/economia\/"},"81":{"name":"Nacional","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/category\/nacional\/"},"62":{"name":"Regional","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/category\/regional\/"}},"tags_names":{"66":{"name":"Econom\u00eda","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/tag\/economia\/"},"67":{"name":"Yerba mate","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/tag\/yerba-mate\/"}},"comments_number":"0","wpmagazine_modules_lite_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-150x150.jpeg",150,150,true],"cvmm-medium":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-300x300.jpeg",300,300,true],"cvmm-medium-plus":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-305x207.jpeg",305,207,true],"cvmm-portrait":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-400x600.jpeg",400,600,true],"cvmm-medium-square":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-600x600.jpeg",600,600,true],"cvmm-large":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-1024x980.jpeg",1024,980,true],"cvmm-small":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3-130x95.jpeg",130,95,true],"full":["https:\/\/lavozdisruptiva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Yerba-3.jpeg",1480,980,false]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3797"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3797\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3800,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3797\/revisions\/3800"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3799"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}