{"id":10610,"date":"2026-08-22T21:29:10","date_gmt":"2026-08-23T00:29:10","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/?p=10610"},"modified":"2026-08-22T21:35:28","modified_gmt":"2026-08-23T00:35:28","slug":"la-banalizacion-del-abuso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavozdisruptiva.com\/index.php\/2026\/08\/22\/la-banalizacion-del-abuso\/","title":{"rendered":"La Banalizaci\u00f3n del Abuso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:23px\"><strong>No es un tema habitual en <em>La Voz Disruptiva<\/em>, pero su gravedad y preocupante difusi\u00f3n justifican abrirle espacio. El abuso sexual en la infancia y la adolescencia atraviesa todos los sectores sociales y muchas veces permanece oculto durante a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:20px\"><strong>A partir de una escena de la serie de Netflix sobre la vida de Moria Cas\u00e1n, en la que la protagonista relata el abuso intrafamiliar que sufri\u00f3 durante su ni\u00f1ez y afirma que aquello no le dej\u00f3 ning\u00fan trauma, la psic\u00f3loga Sonia Almada plantea una cuesti\u00f3n mucho m\u00e1s amplia: el riesgo de banalizar estas experiencias y de convertir una manera individual de sobrellevarlas en una medida para los dem\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:23px\"><strong>Por la importancia del tema y la reconocida especializaci\u00f3n de su autora, reproducimos a continuaci\u00f3n esta columna publicada originalmente por <em>Infobae<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El fin de semana vi&nbsp;<strong>Moria<\/strong>, la serie sobre la vida de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.infobae.com\/tag\/moria-casan\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong><em>Moria Cas\u00e1n<\/em><\/strong><\/a>, y algo me produjo un revoltijo. En realidad, fueron algunas escenas, pero me gustar\u00eda detenerme en una:&nbsp;<strong>\u201cEl secreto\u201d<\/strong>, en la que devela haber sufrido&nbsp;<strong>violencia sexual<\/strong>&nbsp;cuando era una ni\u00f1a, por parte de su abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Moria relata: \u201c<strong><em>Mi abuelo abusaba de m\u00ed. Era una rutina muy sucia pero erotizante. \u00bfSer\u00eda algo normal? \u00bfLe pasar\u00eda a otras nenas tambi\u00e9n? Lo viv\u00eda con una mezcla de asco&#8230; y placer&#8230; secreto&#8230;\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Y sostiene que aquello no le dej\u00f3 \u201c<strong><em>ning\u00fan trauma<\/em><\/strong>\u201d. Habla de&nbsp;&#8220;<strong><em>desdramatizar las experiencias, de seguir adelante, de no quedar atrapada en lo vivido<\/em><\/strong>&#8220;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Es cierto que cada sobreviviente nombra su propia historia, le otorga un determinado sentido, la aloja. Y cuando no la recuerda, la padece de la manera que puede soportar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La violencia sexual en la infancia puede dejar huellas profundas en la vida adulta incluso cuando las v\u00edctimas no reconocen el trauma de inmediato<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En una de las escenas, una interlocutora la interpela y se nota que fue medido por los guionistas por lo&nbsp;<strong>pol\u00edticamente incorrecto<\/strong>&nbsp;de sus dichos. Ella vuelve a decir, se\u00f1alando su cuerpo, \u201c<strong><em>ac\u00e1 no hay traum<\/em><\/strong>a\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Mientras la escuchaba, pensaba en qu\u00e9 pod\u00eda sentir&nbsp;<strong>alguien que todav\u00eda no alz\u00f3 su voz<\/strong>. Ese momento es tan complejo y esencial. El mundo entero parece estar encima y no se sabe ni c\u00f3mo ni a qui\u00e9n cont\u00e1rselo. Muchas veces hasta cuesta inteligir qu\u00e9 es lo que realmente ha pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n, como una r\u00e1faga de Babel, vinieron a mi memoria miles de palabras, escenas de&nbsp;<strong>sobrevivientes<\/strong>, ni\u00f1os y adultos que durante a\u00f1os se han sentado frente a m\u00ed intentando comprender qu\u00e9 les pas\u00f3 y por qu\u00e9 les cuesta tanto la recuperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Algunos, muy peque\u00f1os, padecen s\u00edntomas que no les permiten quedarse en una&nbsp;<strong>pijamada.<\/strong>&nbsp;Otros ni siquiera pueden probar bocado o conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Algunos ni\u00f1os desarrollan s\u00edntomas como dificultad para dormir o relacionarse luego de sufrir violencia sexual durante la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Algunas adolescentes se visten con una blusa tras otra, como en capas, para taparse el&nbsp;<strong>cuerpo profanado<\/strong>, para que nadie les mire lo que ellas creen abyecto y abominable. Otras salen a la calle casi desnudas para intentar capturar las miradas y, por fin, comprender esa, la&nbsp;<strong>lasciva<\/strong>, que las horad\u00f3 sin piedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Incluso los&nbsp;<strong>estragos<\/strong>&nbsp;aparecen d\u00e9cadas despu\u00e9s, en sus cuerpos, en sus v\u00ednculos, en la forma en la que temen, en la que aman, en su sexualidad y sus desbordes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Todo esto ocurre cuando un adulto dirige su&nbsp;<strong>deseo sexual<\/strong>&nbsp;hacia un ni\u00f1o, actuando desde una posici\u00f3n que instrumentaliza la asimetr\u00eda y utiliza la vulnerabilidad. El ni\u00f1o o la ni\u00f1a pueden experimentar curiosidad, excitaci\u00f3n corporal o sensaciones confusas \u2014precisamente porque la&nbsp;<strong>sexualidad infantil<\/strong>&nbsp;existe y el cuerpo responde a est\u00edmulos\u2014, pero eso no implica deseo equivalente ni consentimiento posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Frente a una&nbsp;<strong>escena sexual adulta<\/strong>, ni\u00f1as y ni\u00f1os suelen experimentar, al mismo tiempo, algo de lo que cuenta la protagonista con desparpajo: miedo, angustia, terror, asco, desconcierto o paralizaci\u00f3n ps\u00edquica. No disponen de la misma capacidad simb\u00f3lica que un adulto. En la serie se ve de manera clara el cuerpo de la ni\u00f1a, como congelado ante la escena depredatoria de su inocencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Muchos sobrevivientes no logran nombrar ni comprender lo vivido hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s y esto influye en su proceso de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El&nbsp;<strong>trauma<\/strong>&nbsp;es una experiencia individual. Por eso, aunque los especialistas hablemos de lo traum\u00e1tico y suene universal, nos referimos a la peculiar manera en que cada persona lidia con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Hay experiencias, como la&nbsp;<strong>violencia sexual en la infancia<\/strong>, que son traum\u00e1ticas porque producen una irrupci\u00f3n de la sexualidad adulta all\u00ed donde el psiquismo infantil no dispone todav\u00eda de los recursos para significarla y elaborarla. Pero decir que una experiencia es traum\u00e1tica no significa afirmar que todas las personas quedar\u00e1n traumatizadas de la misma manera, ni para siempre, que desarrollar\u00e1n s\u00edntomas, s\u00edndromes o una enfermedad mental, ni siquiera que reconocer\u00e1n esa experiencia como traum\u00e1tica en su propia historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El trauma puede ser com\u00fan a la experiencia; sus destinos nunca son iguales. Los&nbsp;<strong>traumas<\/strong>&nbsp;son experiencias que rompen el equilibrio ps\u00edquico, lo desbordan, y nuestra mente no tiene manera de metabolizar esa enorme cantidad de energ\u00eda. Se produce un hundimiento, y lo que se hunde es el sujeto. Si se pudiera figurar, habr\u00eda que pensar en un taladro que agujerea el cr\u00e1neo. Se puede enmendar. S\u00ed, con mucho trabajo y arcilla que el propio paciente, acompa\u00f1ado del analista, logra modelar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La infancia marcada por el abuso sexual puede afectar la sexualidad, los v\u00ednculos y la salud mental de las v\u00edctimas muchos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Cuando la&nbsp;<strong>violencia sexual<\/strong>&nbsp;es narrada y, de alg\u00fan modo, banalizada por una figura de enorme alcance popular y reproducida en una serie masiva, excede a quien la cuenta. Este relato de \u201cno pasa nada\u201d o \u201cno hubo trauma\u201d puede comenzar a funcionar socialmente como una representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La idea de que es posible&nbsp;<strong>desdramatizar lo vivido<\/strong>&nbsp;resulta, adem\u00e1s, especialmente seductora para nuestra \u00e9poca. Vivimos en una cultura que ha convertido buena parte del&nbsp;<strong>sufrimiento humano<\/strong>&nbsp;en un problema de gesti\u00f3n individual. Hay que ser resiliente, aprender a regular las emociones, resignificar las experiencias, transformar el dolor en aprendizaje, soltar, perdonar, seguir adelante. Como si la voluntad pudiera gobernarlo todo. El&nbsp;<strong>trauma<\/strong>&nbsp;no es una decisi\u00f3n consciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El&nbsp;<strong>psicoan\u00e1lisis<\/strong>&nbsp;introdujo hace m\u00e1s de un siglo una idea revolucionaria: no somos completamente due\u00f1os de nosotros mismos. El yo no gobierna; m\u00e1s bien enmascara. No decidimos qu\u00e9 olvidamos, qu\u00e9 repetimos ni qu\u00e9 deseamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El mandato de superar el trauma desplaza la responsabilidad del adulto agresor hacia el ni\u00f1o o ni\u00f1a que sufri\u00f3 la violencia sexual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Las&nbsp;<strong>investigaciones cl\u00ednicas<\/strong>&nbsp;muestran una enorme heterogeneidad en las trayectorias posteriores de cada sobreviviente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La&nbsp;<strong>evidencia acumulada<\/strong>&nbsp;durante d\u00e9cadas es contundente acerca de las posibles consecuencias de la&nbsp;<strong>violencia sexual durante la infancia<\/strong>:&nbsp;<strong>estr\u00e9s postraum\u00e1tico<\/strong>,&nbsp;<strong>depresi\u00f3n<\/strong>,&nbsp;<strong>ansiedad<\/strong>, dificultades vinculares, consumos problem\u00e1ticos, ideaci\u00f3n suicida, suicidio, comportamientos sexuales de riesgo y otros problemas de salud f\u00edsica y mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Nada de esto ocurre inevitablemente ni permite establecer causalidades en una persona particular. Son&nbsp;<strong>estudios poblacionales<\/strong>&nbsp;que marcan un rumbo, una lectura, no destinos individuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La&nbsp;<strong>violencia sexual<\/strong>&nbsp;contra un beb\u00e9, un ni\u00f1o, una ni\u00f1a o un adolescente constituye una transgresi\u00f3n radical de fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La clasificaci\u00f3n entre buenos y malos sobrevivientes genera m\u00e1s sufrimiento y oculta la responsabilidad del agresor en el abuso infantil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo sabemos que algo no dej\u00f3 huella? El&nbsp;<strong>trauma<\/strong>&nbsp;no siempre tiene el aspecto que esperamos, tampoco las v\u00edctimas de estas agresiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Por eso, el problema no es determinar si una persona est\u00e1 o no traumatizada. El problema aparece cuando una experiencia singular puede convertirse en una&nbsp;<strong>pedagog\u00eda<\/strong>&nbsp;acerca de c\u00f3mo deber\u00edan sobrevivir los dem\u00e1s. Detr\u00e1s de una pantalla puede haber alguien que se pregunte: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 yo no pude?\u201d La respuesta nunca deber\u00eda ser que le faltaron fortaleza, inteligencia, voluntad o capacidad para resignificar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Sin embargo, nuestra cultura produce cada vez m\u00e1s la figura del&nbsp;<strong>buen sobreviviente<\/strong>: aquel que transform\u00f3 el dolor, perdon\u00f3, sigui\u00f3 adelante e hizo algo extraordinario con lo sucedido. Alguien capaz de contar su historia sin incomodar demasiado. Del otro lado quedan quienes siguen enojados, reclaman justicia o no quieren perdonar; quienes todav\u00eda padecen s\u00edntomas, necesitan tratamiento o vuelven una y otra vez sobre lo sucedido porque el dolor no se convirti\u00f3, como parece exigir nuestra \u00e9poca, en una&nbsp;<strong>historia inspiradora<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Cada sobreviviente elabora su historia a su manera y no existe un \u00fanico camino v\u00e1lido para procesar el trauma vivido en la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Esa&nbsp;<strong>clasificaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;puede ser feroz, porque termina desplazando nuevamente la responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Dejamos de se\u00f1alar qu\u00e9 hizo un&nbsp;<strong>adulto que violent\u00f3 sexualmente<\/strong>&nbsp;a un ni\u00f1o o una ni\u00f1a y empezamos a preguntarnos qu\u00e9 hizo ese ni\u00f1o, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, con aquello que le hicieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Durante siglos, las&nbsp;<strong>v\u00edctimas<\/strong>&nbsp;cargaron con preguntas que nunca les correspondieron: por qu\u00e9 no escaparon, por qu\u00e9 no hablaron, por qu\u00e9 hablaron tantos a\u00f1os despu\u00e9s, por qu\u00e9 volvieron a acercarse al agresor, por qu\u00e9 sintieron excitaci\u00f3n corporal, por qu\u00e9 lo quer\u00edan, por qu\u00e9 no se defendieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">No agreguemos ahora una nueva: \u00bfPor qu\u00e9 no pudiste superarlo? O el mandato: \u00a1Superalo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Una&nbsp;<strong>persona sobreviviente<\/strong>&nbsp;tiene derecho a decir que aquello no la traumatiz\u00f3. Puede re\u00edrse, desdramatizarlo, resignificarlo o decidir que no permitir\u00e1 que esa experiencia defina su identidad. Ese relato le pertenece y debe ser respetado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El abuso sexual infantil constituye una transgresi\u00f3n radical de fronteras y deja marcas ps\u00edquicas que no siempre se pueden verbalizar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Una forma singular de&nbsp;<strong>sobrevivir<\/strong>&nbsp;no puede convertirse en la medida de todas las dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Desdramatizar la propia historia puede ser una manera de sobrevivir.&nbsp;<strong>Desdramatizar la violencia sexual contra la infancia<\/strong>&nbsp;es otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Sobrevivir nunca deber\u00eda convertirse en una prueba que, adem\u00e1s, haya que aprobar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Lo digo como&nbsp;<strong>sobreviviente<\/strong>, sin dejar de reconocer y abrazar a&nbsp;<strong>Moria<\/strong>&nbsp;en su propia manera de sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em><strong>Sonia Almada es Lic. en Psicolog\u00eda de la Universidad de Buenos Aires. Mag\u00edster Internacional en Derechos Humanos para la mujer y el ni\u00f1o, violencia de g\u00e9nero e intrafamiliar (UNESCO). Se especializ\u00f3 en infancias y juventudes en Latinoam\u00e9rica (CLACSO).<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong><em>Fund\u00f3 en 2003 la asociaci\u00f3n civil Aralma que impulsa acciones para la erradicaci\u00f3n de todo tipo de violencias hacia infancias y juventudes y familias.<\/em> <em>Es autora de tres libros: La ni\u00f1a deshilachada, Me gusta como soy, La ni\u00f1a del campanario y Hu\u00e9rfanos atravesados por el femicidio<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Fuente: INFOBAE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es un tema habitual en La Voz Disruptiva, pero su gravedad y preocupante difusi\u00f3n justifican abrirle espacio. 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